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viernes, 16 de enero de 2015

Respeten a Juanito


  “ ...Nunca jugó como en el Burgos” Gordillo dixit.
                  Burgos en el Torneo de Galleta, trofeo injustamente denigrado por el periodismo.
                   Aizpuru, Raúl, Aguilera, Gómez, Tito Valdés, Sistiaga.
                   Juanito, Garrido, Machicha, Ferrero y Juanjo.



Francisco Javier Gómez Izquierdo

Se me ha escapado la temeridad de un periodista del As, estadístico, estrellero y al parecer también aficionado a la magia negra. Lo contaba el personal esta mañana ante el con leche y la tostada y me lo ha detallado mi chico con todo tipo de risas.

    El periodista Roncero se ha hecho un personaje a sí mismo a fuerza de soltar insólitas memeces escudándose en la Historia del Real Madrid, y pretendiendo ser entusiasta glosador de las glorias de su equipo ha quedado en esperpéntica bruja Lola del madridismo a la que sólo falta poner cuatro velas negras a Simeone.

    El periodista Roncero, junto a muchos madridistas de espíritu cómodo, cuentan de Juanito  y no paran, pero este veterano aficionado fue testigo de las broncas injustificadas del Bernabéu hacia el ídolo que se nos había ido de Burgos y de cómo los columnistas de su periódico le recriminaban un individualismo que a los burgaleses nos parecía consustancial en nuestro 7. El periodista Roncero toma el nombre de Juan Gómez González en vano, pues ni le ha visto jugar  como los dioses, que eso solo lo  hizo en El Plantío, ni en la capital se le reconoció como merecía el talento de un tipo sin dobleces. Ni en el Atleti que nos lo malvendió, ni en el Real que nos lo malcompró.
     
El Gaitu y un servidor, cuando la plantilla del Burgos iba a correr a La Quinta, hacíamos compañía a Juanito en la pared de tribuna que da a la plaza de toros, donde, mientras mejoraba su zurda, hablábamos de un fútbol hoy difunto. De un fútbol del que quiere echar mano el periodista Roncero con espiritismos ridículos, como si la plantilla del Real Madrid no bastara y sobrara para ganar a cualquiera con tácticas contemporáneas.

    Juanito, ahora que los defensas hacen menos faltas y se les domestica la fiereza en cadetes, sería futbolista de cien millones, pero si jugara en el Real Madrid o en el Barça mentaría los muertos de los compañeros tibios y los periodistas de cámara argumentarían ante el presidente en defensa de sus amigos.

     En Burgos veneramos a Juanito. Respetamos su memoria y me gusta que el club haya decidido tenerle siempre presente por donde vaya. No como el periodista Roncero, que se acuerda de Boskov, otro al que despidieron en la casa blanca, y de aquellas remontadas en las que Juanito agitaba el Bernabéu y que han pasado a la historia del madridismo no como realmente ocurrieron.  O a mí me lo parece.