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miércoles, 27 de abril de 2011

Pep Guardiola & Charlie Rivel

Charlie Rivel

EMIRATO DE GETAFE

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Qué lindo, levantarse en domingo y saber que por la tarde juega Maradona, dijo una vez Menotti. Pero lo verdaderamente lindo es levantarse entre semana y saber que por la noche jugamos contra el Barcelona, como de un tiempo a esta parte nos pasa en Madrid. Hoy, Copa de Europa, que en el siglo veinte se repartió así: siete para el Madrid, una para el Barcelona; y en lo que llevamos de siglo nuevo: dos para el Madrid, dos para el Barcelona. Luego la urgencia de ganar o perder es para el Barcelona, cuyo entrenador, Pep Guardiola, el ídolo de todos los caballeros indecisos, ha pasado de ser el santón Lanza del Vasto a convertirse en aquel Charlie Rivel que lloraba como un coyote enamorado. De tanto llorar, Platini le ha colocado un árbitro alemán devoto de Messi, ese “Balonazo de Oro” del Bernabéu que ni lee (Guardiola le ha pasado “Bella del Señor”, sin éxito) ni presenta excusas (por el balonazo), pero que gusta mucho al alemán del pito, que quiere que le dé su camiseta.

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