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jueves, 21 de abril de 2011

El Cristo de Méjico


Francisco Javier Gómez Izquierdo

El Cristo de Gracia, al que dicen El Esparraguero, sale todos los jueves que son santos y no llueve por las calles de Córdoba. Es Cristo trinitario y mejicano. Trinitario por vivir en la parroquia y convento de los frailes de la Orden y mejicano por ser tallado por los indios de Puebla de los Ángeles, allá en Méjico antes de 1618. Digo antes, porque está documentado que el 1618 fue el año en que Dª Francisca de la Cruz lo donó al convento de Nuestra Señora de Gracia. El hermano de Dª Francisca, un tal Andrés, hizo el encargo y al llegar a Córdoba se lo disputaron la parroquia de San Miguel y la de los Trinitarios. No me digan por qué se quedó en mi barrio, pero la decisión no supuso el olvido del resto de los devotos. La mayoría de los cordobeses son aficionados a buscar espárragos y los primeros y más vistosos son ofrecidos a este Cristo de Gracia de brazos descomunales y melena de gitano. Su cara dicen que es de indio y al recogerse en la plaza del Alpargate, frente al balcón de la Talegona, los cantaores de saetas rivalizan hasta desesperar a la banda que acompaña al paso. A veces, los músicos tocan el himno y se van dejando al Esparraguero a la puerta de su encierro... acompañado de los ayayayay más sentidos.