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sábado, 30 de abril de 2011

Amor rápido, techo breve


“Al tibio amparo de la 214…” comenzaba una canción de Silvio Rodríguez que –en mi ingenuidad adolescente– yo escuchaba como un acertijo. Así, hasta que un amigo que había vivido un poco más me aclaró sin sonrojos aquella frase. Se trataba simplemente de la dirección de un conocido motel habanero, donde las parejas encontraban espacio para el amor rápido en un país ya para entonces atenazado por las limitaciones habitacionales. Esperando a las afueras de aquellos lugares, se veían mujeres que se tapaban el rostro con pañuelos y gafas, mientras los hombres pagaban al carpetero y recogían la llave de la habitación. Un golpe insistente en la puerta les advertía que se había acabado el tiempo y que otros aguardaban por entrar...

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