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lunes, 9 de febrero de 2015

Cazaderos



Los otros Goya



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Madrid es un cazadero de conejos (siempre, eso sí, que lleves dinero de bolsillo). Si sales a la calle, te pelan los municipales de la Botella. Y si te quedas en casa, te tiran de la chaqueta los cineros de los Goya.

    –Cineastas españoles y toreros americanos… –dijo una vez Olano a Oti Rodríguez Marchante–. ¡Qué tontería!
    
Botella ha visto “Bananas” y se le han ocurrido un montón de cosas, como esa ordenanza medioambiental de ir a 70 por la M30 y a 30 por la ciudad con matrícula par-impar. El lema de esta alcaldada (entre tantas con las que se han cargado la capital) sería: “Nos vamos a hinchar”.
    
La alternativa es Carmona, con su cara de Fary “colao” en una boda para hacer la serpiente con “El morito Juan”, que viene de Gómez (Carmona, no el morito Juan), que puso en Parla, si no un cazadero de conejos, una almadraba de atunes, que le gustan más.

    Esos cómicos mendicantes que en los Goya piden que el gobierno les quite el Iva no saben lo que es hacer un recurso para que el Ayuntamiento te quite una multa.

    Los cineros de los Goya piden como los griegos de Syriza. El “bandarra” de Varoufakis, que no sabe distinguir una cigarra de un zángano, va por Europa como si fuera la Carmen Balcells de Homero o el Chus Visor de Píndaro. Y el académico Macho (con modales de alfa), que no sabe distinguir una taquilla de cine de una taquilla de la agencia tributaria, va por los Goya como si fuera el representante de nuestro Siglo de Oro y dice que “el cine es una tema de Estado”, o sea, que todos Eisensteines o todos Riefenstahles, que en el fondo es lo único que les suena.

    Y a todo esto, el sexagenario Almodóvar, ese Garisa sin gracia, y sirena silente, ay, de Franco, al que durante treinta años maltrató (?) con su silencio, que dice que no “ajunta” al ministro Wert, que no sabía yo que siguiera siendo ministro.
    
Usted no está incluido en esto de amigos de la cultura.
    
Como excentricidad, viniendo de un analfabeto, no está mal, aunque el excluido sea un ministro.