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martes, 27 de mayo de 2014

Narcisos





Ignacio Ruiz Quintano
Abc

   Lo bueno de la socialdemocracia, ese balneario alemán patrocinado por los americanos para chasquear a los franceses, es que no tiene escapatoria.

    Los dos ismos fundadores de la socialdemocracia son el infantilismo y el cinismo.

Por el infantilismo los padres imitan a los niños, que dejaron de imitar a los padres.

    Y por el cinismo todos decimos lo contrario de lo que hacemos (rojos de palabra, fachas de obra), y Pablito Iglesias, con su parla de feriante de tómbola, el primero.

    Aunque la derecha le llame antisistema para ayudarlo a restar votos al socialismo de Puerto Hurraco, que diría Semprún, Pablito Iglesias es la versión siglo veintiuno de Felipe González, aunque González soltaba muletillas revolucionarias más terribles y se ponía un gorro de oso para viajar a Moscú con Guerra, Boyer y el Guti para ver a Breznev, que luego no los recibía.
    
González e Iglesias son Pablos, el buscón de Quevedo, pasados por el discurso de Antonio Ozores, nuestro Cantinflas. González creía que Héctor era un nombre bíblico e Iglesias cree que Gramsci es una marca de motocicletas, pero ambos son grandes narcisos mirándose en la fuente, que para ellos es el Estado.

    La cosa de Iglesias atiende por “Podemos”, un pokemon ideológico donde milita el viejo Villarejo, que ya salía en el Boe del 13 de julio del 66 que lo promovía de Abogado Fiscal de entrada a Abogado Fiscal de ascenso, con unos modestos haberes de 35.880 pesetas.

    España y su Revolución Pendiente.

    Mientras, lo que toca es hacerse cruces con el auge europeo del fascismo, un ismo que nuestros intelectuales acostumbraban situar siempre en los Estados Unidos, pero en los Estados Unidos está Obana, que bajo ningún concepto pude ser fascista.

    En Francia, pues, arrasa Le Pen (de cuyo programa, por cierto, ya se apropió Manuel Vals para dirigir su gobierno socialista), y en España, Pablito Iglesias, de cuyo programa podría apropiarse Tomás Gómez para ganar su gobierno socialista.