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lunes, 10 de julio de 2017

Aniversarios en Julio

Máquina de esquilar lana, que  no razones


Francisco Javier Gómez Izquierdo

     Este julio del 17 se nos presentó recordador en un ejercicio de memoria histórica -en Andalucía van a hacer bachiller asignatura de esa ocurrencia esquiladora de verdades- nada apetecible entre los próceres del pensamiento imperante, obsesionados en circunscribir la memoria a cuarenta años y a Franco. Uno intenta abstraerse y dejar hablar al batallón de necios sin prestarle atención, pero no puedo evitar que personas con las que trato me hagan llegar peroratas de justicieros decididos a guillotinar maestros que enseñaron geografía en el franquismo y que no recuerdan los 532 días padecidos por el paisano, quinto y amigo, o aquellas dos jornadas en las que la maldad absoluta torturó los corazones de los bien nacidos del mundo.

    “Todas las víctimas son iguales..” dice en Cádiz un presunto profesor al que han hecho alcalde y que trajo a explicárselo a los gaditanos a Martín Abaurrea, criatura que padeció grave quebranto al pasar de Batasuna a Bildu. El mismo quebranto de Ortega Lara y casi tanto como Miguel Ángel Blanco. El equidistante alcalde puede que aquellos días reflexionara en la Caleta. Como el Gordo. Otra víctima.
    
¡Qué pena y que rabia da escuchar tanta canallada disfrazada de “buen rollo”! ¿Y qué decir de esa continua apelación a democracia tan selectiva que sin el mínimo examen califica de fascista o franquista al que disiente?

     No me quiero calentar porque entiendo que es tontería intentar razonar con determinados individuos -e individuas-. Se permitió y alentó su proliferación y ahí están. Mandando y controlando todo a su antojo, ufanos y orgullosos de su valía, gangrenando la sociedad hasta que revienten sus pústulas y el hedor sea tan insoportable que tengamos que optar por el suicidio como mal menor.
      Mejor dejo constancia de otro aniversario mucho más agradable y educativo. El de los 25 años del Concurso de Esquileo en Salgüero de Juarros, donde por circunstancias laborales no pude estar. ¡Y bien que lo siento, pues la ocasión lo merecía! Me han contado que a Melquíades, alma y corazón del anual encuentro de esquiladores, le homenajeó y dio las gracias el Ayuntamiento de Salgüero, toda la comarca de los Juarros, pastores y esquiladores de toda España y ¡como no!, la cuadrilla. Una cuadrilla que empezó a cuajar a principios de los 70 y que se siente orgullosa de que uno de los suyos enseñe por el mundo lo que significa la palabra libertad. En semejante categoría, nadie como él.

    -He estado una temporada por el Perú- me contó hace unos días.

     ¡Que tío, Melqui!

Melquiades, el hombre libre