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lunes, 9 de mayo de 2016

Ideas y creencias

César Carlos
(Cierto aire a Henry Fonda)


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

El ambiente madrileño es milanés, pues el único interés en la Liga bancaria era saber si uno de los dos equipos de la capital arrebataba el título a Luis Enrique, que es el cuervo de la fábula con el queso en la boca: Simeone y Zidane hacían de zorra que a pie de árbol le alaba las plumas y que le pide que grazne para comprobar que su canto está a la altura del plumaje: si Luis Enrique abre el pico para decir “¡crraac!”, adiós al queso.

Luis Enrique no soltó el queso, pero el cholismo se dejó la crisma en Valencia, y ahora ya sólo le queda Milán.

A Milán van los indios con la cosa de que, si esto es una Liga de Campeones, ellos han eliminado al campeón de España y al campeón de Alemania, que es como si Francisco I de Francia se hubiera cargado al césar Carlos.
Pero los vikingos pueden contestar que la Orejona la inventaron ellos y que, como dioses del torneo, escriben recto con renglones torcidos, y eso incluye llegar a Milán habiendo eliminado al octavo de Alemania, el Wolfsburgo, un Málaga de aquí, y al cuarto de Inglaterra, el City, un Villarreal de los nuestros, ninguno de los cuales, por cierto, y visto lo visto, son futbolísticamente inferiores a Barça y Bayern.

He tenido el gran culo de ganar muchos títulos –declaró Guardiola, el cultero de Sampedor, en la víspera de hincar la picacha ante Simeone.

Guardiola es el símbolo de esta época nuestra, tan huera, tan chirle y tan hebén. Los alemanes lo tienen por “el filósofo del fútbol” (¡ser alemán e ir a Las Ramblas a comprarse un filósofo!), y les ha salido una bacalada que no se la come ni frau Merkel hecha pavías (la bacalada, no frau Merkel). Un periódico muniqués afirma que el Pep “ha hecho del Bayern una semejanza suya: muy agradable, pero nada más”. La idea de lo agradable para un alemán de hoy es El Fary chupando limones.
El Pep, pues, representa a la Idea (“El Barcelona y Pep Guardiola han creado monstruos en la sociedad y en los entrenadores”, explica ingenuamente Gattuso), frente a Simeone, que representa lo que el periodismo deportivo llama la Creencia.

Sobre Ideas y Creencias dio un gran tabarrón Ortega, con lo que luego nos dormían en la escuela.

La idea es lo que se tiene. La creencia es donde se está. Las creencias no son ideas que tenemos, sino ideas que somos. Con las creencias propiamente no hacemos nada, sino que simplemente estamos en ellas. Es lo que los cronistas llaman “estar en la creencia”. En las creencias “vivimos, nos movemos y somos”.

El credo simeónico es el de los rangers, el espíritu “Black Hawk Down” (“En este equipo todos mueren por cada compañero”, lo resume el Niño-Abuelo Torres), y eso está bien, porque devuelve al fútbol a su esencia (lo inventaron los ingleses como placebo de la guerra), que es la pelea, no ese rondo de adolescentes de internado desafiando a Onán por ver quién llega más lejos en el asperje.

Cuando creemos de verdad en una cosa no tenemos la “idea” de esa cosa, sino que simplemente “contamos con ella”. En cambio, las ideas no poseen en nuestra vida valor de realidad.
En este punto se encuentra hoy el debate periodístico en la capital. “Hay una clase de épocas que se caracterizan por su gran azoramiento –nos aclara Ortega–. A esa clase pertenece la nuestra”. Este gran azoramiento se nutre de que, tras una ubérrima producción de ideícas y de máxima atención a ella, el hombre empieza a no saber qué hacerse con las ideas.

El pipero empieza a no saber qué hacerse con el tiquitaca.

Es la esperanza.


Francisco I

EL KARMA

Un tipo que se firma @JohnNieve venteó el karma madridista en un tuit digno de “My Name is Earl”: “Karanka asciende al Boro, Arbeloa será despedido con honores en el Bernabéu y Casillas en el Oporto ya sabéis. El Karma, el p… Karma”. Hughes, que viene de Valencia, echó la caña: “Mourinho empieza a estar gagá. ¡Mourinhovski!” Eso mismo pensamos algunos, viéndolo echar en el “Marca” una carta para Arbeloa, que ayer, en su despedida, hablaba de creer, que ya hemos visto que es la moda (y un poco la monda). “Nosotros perdimos dos Ligas en Tenerife, y ahora, para ganar ésta, tenemos que creer como creímos en Lisboa”. La cabeza (y el Atleti) está en Milán.