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jueves, 12 de mayo de 2016

Chamartín

Wanda

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Galdós vuelve a Madrid, pero esta vez en Chamartín no está Napoleón, sino Carmena. Alá es grande en Alemania y en Chamartín es grande Carmena, a la que la partidocracia colocó en la Alcaldía, y cuyo concejal de Urbanismo, un arquitecto que odia la Ley Hipotecaria y que una vez erigió una quechua en la Puerta del Sol, ha dado carpetazo a la Operación Chamartín mientras su jefe, Pablemos, que tiene en Podemos un “Pawn Stars”, atendía a Garzón, que había acudido, el hombre, a empeñar la hoz y el martillo, más algún cenicero de Carrillo y una réplica de la colcha roja de la momia de Lenin con su caja de jeringas para las inyecciones, que será todo lo que quede del más triste partido español.

Tampoco me parece una locura el carpetazo. Si van a retirar de la circulación los billetes de quinientos euros, ¿para qué queremos Operación Chamartín? Ya no estamos en los tiempos en que Carmena iba por la calle con su sueldo (sueldo tiene la misma raíz que solidaridad) de jueza para comprarse un cacho de “chialé” en Conde de Orgaz. Ahora con un sueldo no te compras ni un estudio en el edificio Wanda, el chino de la plaza de España.

Un amigo mío que estudia a los chinos no cree que Wanda esté interesado en el edificio, sino en el solar, sobre el que nunca construirá. Su arma sería el tiempo.

Cuenta Foxá que las autoridades republicanas de la China invitaron al Cuerpo diplomático acreditado en Pekín a visitar los vedados palacios imperiales, y encontraron unos grandes cajones con las tres lises y la corona real de la Casa de Francia.

Estaban allí, sin abrir, desde el siglo XVIII, los regalos de Luis XV al Hijo del Cielo, que no tuvo la curiosidad de abrirlos. ¿Qué importancia podría tener el presente de aquel modernísimo principillo cuyo país cabía, holgadamente, en la más pequeña de sus provincias?
A Wanda, que hasta de comunistas sabe más, no le hubiera pillado los dedos Carmena, la galsodiana alcaldesa, con la Operación Chamartín.