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domingo, 8 de mayo de 2016

Los dos mil chinos de San Li




Hughes
Abc

Las televisiones han dedicado mucha atención a los turistas chinos invitados a España por su jefe en premio al buen desempeño laboral. Los dos mil chinos de San Li, que así se llama el capitalista benefactor.

El caso es que en la proximidad del contingente turista, de los reporteros se iba apoderando un tono como de «Humor Amarillo». Hay que replantearse el viaje en grupo. Eso parecía el autobús de la risa.

Se ha dado una visión entre divertida y delirante del chino. Realmente, una visión turística del chino. Parecía que éramos nosotros los turistas y el chino la atracción. Aunque los acartonados toreros, las flamencas paradigmáticas, los figurantes en escenarios medievales, o los apasionados goleadores seamos nosotros, sin embargo eran ellos los que en las teles repetían «olé».

Los chinos dicen olé de un modo fabuloso en el que las dos sílabas son tónicas. Aquí hay quien dice ole y quien dice olé, volcando el acento en una u otra sílaba según lugar y temperamento, pero el chino va más allá y se inventa un ole entusiasta y mecánico, imposible en realidad, con tanto acento en la o como en la e: – O-lé, o-lé, o-lé...

En «Espejo Público», y con ánimo explicativo, Susana Griso dijo: «El chino es gregario»; y una invitada china contestó, como en aquel memorable chiste de Eugenio: «Es que.. hay muchos chinos en China».

Si hubiese 1.300 millones de españoles, cosa ecológicamente insoportable, quizás resultásemos un poquito gregarios. El individualismo español que tanto se predica yo no lo veo mucho, pero imagino que ser individuo en China ha de ser por lo menos mil millones de veces más difícil que serlo en España, donde ya cuesta tela.

D’Annunzio, con una retórica encendida que imitaría Mussolini, ya en su época no se resignaba a una Italia turística. De buena gana hubiera cambiado el «modelo productivo»: «No, no somos, ni deseamos serlo, un museo, un hotel, un enclave turístico, (...) un delicioso mercado en que comprar y vender, donde estafar y hacer trueques».

Pero ya nos hemos ido haciendo a la idea.