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martes, 1 de marzo de 2016

Snchz en su país multicolor



Los cambios en el hemiciclo eran muchos. Ninguno incluía a Rajoy, que rumiaba [¿un chicle?] las palabras de Sánchez como si fuera un venado viejo en el pasto. A su lado, Sáenz de Santamaría. Había llegado capitaneando a sus gaviotas, entre las que estaba Lasalle, que miraba con recelo a los «cesaristas bonapartistas posmodernos» [como definió a Albert Rivera]. En la segunda fila, mientras Sánchez hacía analogías entre alta cocina y gobierno, Dolores de Cospedal -normaduvalizada- no cesó de parlotear con Hernando. Natural, en el PP se contemplaba la sesión como una «pérdida de tiempo».