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domingo, 13 de marzo de 2016

El fútbol de Messi para turistas

Marcel Domingo, inventor del tiquitaca


Pepe Campos*
Taiwán

En el fútbol nunca había ocurrido lo que está sucediendo ahora, donde se ven partidos de guante blanco, verdaderas sesiones de entrenamiento, en las que un equipo con figuras de marketing golea a otro que va de comparsa, que acepta su condición de telonero. En este fútbol el equipo que humilla -término que no encabrona al contrario como siempre lo hizo- lo hace sin despeinarse; y el equipo que es humillado, no le importa serlo, pues tanto sus jugadores, como su entrenador y su presidente, se lo toman como un día de fiesta, de diversión para ellos y sus hinchadas, que, mientras comen pipas, aprecian los detalles técnicos de las estrellas tatuadas del presente, que dicen ser las mejores de la historia, como si los valores que han erigido la historia en el pasado fuera posible situarlos al mismo nivel de lo que hoy apreciamos.

Todo da a entender que entramos en la era del fútbol para turistas y de piperos. Un fútbol rentable económicamente, destinado a las televisiones, a esos incansables viajeros que -llegarán a ser mayoría- con sus cámaras y sus penosas fotos de ellos mismos (selfies), se deleitan en los estadios. Es el presente y es el futuro. Para ello, para diseñar este presente y ese futuro, se ha dispuesto el mejor sistema, ya globalizado, la táctica de la excelencia, la del marcaje por zonas, es decir, el no marcaje, para dejar todos los espacios posibles a los jugadores contrarios. Una enorme diferencia con el sistema empleado en épocas no muy lejanas cuando había vigilancia de jugadores especialistas sobre las figuras del equipo contrario, y, además, el concepto de saber defender era entendido y valorado, y visto como un aspecto bello del juego; entonces la crítica -hoy desaparecida, al servicio del poder-, y los entendidos -actualmente impulsores de lo guay- no dejaban de hablar de la necesidad de no dejar espacios a los buenos jugadores porque, con esa ventaja, la hacían y la colocaban, una y otra vez.

En los años de mi bachiller, allá por 1970, a veces, por la mañana, los jueves, algunos compañeros nos saltábamos las clases para ir a ver el entrenamiento del Atlético de Madrid en el Manzanares, en la época del gran Marcel Domingo, inventor del Tiquitaca, de donde lo captó Luis Aragonés -que en época en la que desaparecía el marcaje individual lo expuso de manera exitosa a nivel mundial en la Eurocopa de 2008-, mientras se imponía otra posible rama del Tiquitaca: Cruyff: Rikjard: Guardiola: Messi. En aquél tiempo, en el que hacíamos novillos para ver fútbol, lo que veíamos hacer en aquellos entrenamientos con el balón -otro balón, no de juguete- era extraordinario, un tuya mía, un mía tuya. Ahora la toco yo, y ahora la tocas tú, pero cuando yo te deje. No me entres, no me atosigues, no me metas la pierna, no me marques. Éntrame ahora que te la hago. Déjame que te entre yo para que -en compensación- me lo devuelvas. Tratemos bien al balón, trata con cariño al cuero -aquel cuero, todavía-, recréate, disfruta. Embelesémonos.

Así, con esos tratos peloteros sin oponente -como hoy día en los partidos oficiales- se entrenaba el equipo titular del Atlético de Madrid, con peto de un color, que lo bordaba, contra el equipo filial –pues así se veían nuevos jugadores- complementado con algún titular que sufría enrabietado la humillación -que, a veces, por eso metía la pierna, con roces que ahora se verían como agresiones-. Qué bonito era todo en el entrenamiento, con Calleja, Adelardo, Luis, Ufarte, Gárate e Irureta. Pero luego estaba el partido de verdad, el de Liga, o el Internacional, donde ya las cosas, iban en serio. En el partido del domingo o del miércoles, no iba a existir ni tanta jerarquía ni tanta mandanga. Aquel Atlético, es cierto, jugaba andando, haciendo circular el balón, y lo bordaba al contragolpe. En los entrenamientos todo era de seda; en la competición, el resuello del contrario a centímetros.
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*Pepe Campos es profesor de Cultura Española 
en la Universidad de Wenzao, Kaohsiung, Taiwán