Abc
La Revolución siempre fue un “simpa”, amigo Jabois. Un “simpa”… y “esto”: aquello que el viejo Cambó mostró a Pemán en su exilio de Buenos Aires: la foto de un cuadro de Tiziano, de su colección barcelonesa, maltratado por “los rojos”; una diosa desnuda con el pecho bestialmente rajado.
–Para mí la Revolución es esto, y esto me basta.
Ahora algún tuitero deja caer que un Bardem simpatizaría con el “simpa” de Gordillo en el Mercadona, y, en pura lógica revolucionaria, anima a los carpantas madrileños a pasarse a la hora de almorzar por el restaurante que esos traperos del tiempo (están en todas las películas y en todos los “fregaos”) que son los Bardem regentan en la capital.
¡Asustar a una cajera con un lirio cortado!
(La gamberrada del lirio la propuso Neruda no contra una monja, como decíamos el otro día, sino contra un notario; contra la monja proponía matarla “con un golpe de oreja”).
Pero, en agudeza revolucionaria, Neruda y los Bardem no le llegan a Bosé a la suela del zapato.
Gobernaba Zapatero, precisamente, cuando Miguel Bosé (corría la primavera de 2009) hizo en el periódico gubernamental la profecía tremenda:
–Estoy preocupadísimo por este culto a no pagar nada. Dentro de poco entrarán a robar la comida a los supermercados. Habrá que hacer leyes compatibles con todas las opciones.
Bosé está de gira estival, que arrancó en Marbella, sede del Palacio de Invierno, con “Linda”, que es un canto contra la piratería y la barra libre: “Y no, no quiero lastimarte / Robarte tu primera vez / Pensando en otra…”
Mas cuando Bosé denuncia que “se están cargando la cultura”, no piensa en Tiziano, sino en “Linda”.
–Cuando veo a un mantero con mis discos, tiro de la manta y llamo a la policía. Me está robando.

