Follow by Email

lunes, 27 de agosto de 2012

Lo que va de 1928 a 2012. La deriva bilbaina del toro de lidia a la cabra juliana

Bilbao, 1928

José Ramón Márquez

 Si la cosa no puede estar más clara. Te coges un cartel antiguo de Bilbao, uno del año 1928 que tienen pegado a la pared en el Sol y Sombra de Sevilla, y el de la Feria que acaba de terminar y ya se ve a las claras de lo que va esto. En el antiguo, un toro fuerte y de arrobas ha derribado al picador contra la barrera, le mira fijamente mientras al fondo los toreros y un mono acuden en socorro del varilarguero; en el moderno, sólo  hay un torero visto de soslayo y ni rastro del toro.
 
Por eso es que a nadie se le puede escapar que lo suyo era que le diesen el premio a Jandilla, que es lo que va en orden con lo que se pretende, con el no-toro, pretendiendo ningunear a la única corrida de toros que se ha dado en este Bilbao 2012, que es la de don Victorino Martín Andrés, de Galapagar, divisa azul y encarnada, antigüedad de 29 de mayo de 1919.
 
Pero por más premios que echen al cocido, lo que nadie puede ignorar es que, por más que se empeñen Aresti y sus palmeros, la Feria de Bilbao ha sido una innecesaria demostración de lo contrario de lo que se alardea, y que otro año más Sevilla ha vencido por goleada torista a Bilbao, y a las pruebas me remito, que en Sevilla estuvieron el Conde de la Maza, Cebada Gago, Cuadri, Fuente Ymbro -pongámosla- y Victorino, y en la arena negra de Vista Alegre echaron a los fuenteymbro al principio y a los victorinos al final para darle el premio a los Jandilla, que es lo que a Aresti y a sus palmeros les gusta, toros para que los coletas compongan figurines.
 
Menos mal que Victorino puso las cosas en sus sitio para que la relatividad taurina de la que hablaba Fernández Salcedo se imponga y se valoren adecuadamente las gestas de July con cabras y de Urdiales con toros.

En el viejo cartel del año 28 están Miura, Pablo Romero, Carmen de Federico -Murube-, Conde de la Corte, Julián Fernández -casta de Martínez- y Manuel Blanco -Gamero Cívico-; en el de 2012 está juampedro, juampedro, juampedro, una gota de Núñez y dos corridas de toros, pero ésas no cuentan para el premio, que por lo que se ve ésas van fuera de concurso.
 
La razón por la que Aresti se empeña en vilipendiar la historia de la Plaza de Vista Alegre programando esas excrecencias taurinas, esos toros muertos-no-muertos, acaso sea la de contar en su feria con las mal llamadas ‘figuras’, pero la taquilla le debería explicar que eso no le llena el coso. A lo mejor podía probar otra medicina y con la vista puesta en el viejo cartel mirar al toro más que al torero, tirarse decididamente por el camino de la casta, comprar corridas pavorosas al estilo de Bilbao y decir a los ‘figuras’: ‘Señores, éstas son las ganaderías que tengo. ¿A cuál se apuntan ustedes?’ Y el que no quiera, que no vaya. Total, la taquilla ni lo iba a notar.

Bilbao, 2012