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viernes, 24 de agosto de 2012

Nietzsche: el tono y el gesto

El origen de la música es dionisíaco y está más allá de toda individuación...
Lo dionisíaco no quiere comunicar nada, ni se dirige, por lo mismo, a un oyente al que pretendiera comunicar alguna cosa. El músico “canta como canta el pájaro, por una necesidad interior, y enmudecerá si ante él se planta el oyente curioso”. Este es el impulso que lleva al pueblo a cantar sus canciones para sí mismo, guiado por una fuerza interior, “sin preocuparse de si sus palabras son inteligibles para otro cualquiera que no cante con él”
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