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viernes, 28 de septiembre de 2018

El encaje

William James


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

En Madrid todo el mundo te habla del encaje: el encaje de Cataluña en Madrid, “una pose más que una filosofía”, posible sólo, dice Santayana, en periodos de disolución moral, “cuando la sociedad es presa de la sofistería, la frivolidad y la desesperación”.
Ahora que la intelectualidad “liberalia” descubre que Valls, ese cadáver exquisito del ex socialismo francés, habla en Barcelona como un “caganer” de Soros, es el momento de tirar nuestro Ortega y de abrir nuestro Santayana, quien, con motivo de la independencia de las Filipinas, vivió en América la “indignación americana” del filósofo William James, y en España, la “resignación española” de Ávila, su pueblo.
La indignación de James, que era médico y pragmático, por la anexión de las Filipinas, respondía al desconsuelo de haber perdido a su país, que James identificaba con el ideal de la Declaración de Jefferson, “una ensalada de ilusiones”, para Santayana.

La admiración por el buen salvaje, por los antiguos romanos (cuya república se fundó sobre la esclavitud y la guerra), mezclada con las máximas quietistas del Sermón de la Montaña, puede inspirar a Rousseau, pero no puede guiar a un gobierno.
James no había perdido a su país: su país “gozaba de buena salud y estaba alcanzando la pubertad”.
A Santayana lo sorprendió el armisticio en París, y en seguida bajó a Ávila. En la frontera dio con una alegre multitud de jóvenes excursionistas, “hombre y mujeres bien vestidos”, que llenaron el tren de risas y chillidos.
Era gente española de excursión a San Sebastián a ver los toros. En Irún ni siquiera me pidieron el pasaporte. Y en Ávila encontré a todo el mundo resignado y filosóficamente triste como yo, o como cualquier sabio de la antigüedad.
Antes de pasarse al extremo Centro, Valls, que va de sabio de la antigüedad porque vio una tertulia de France 5, puso un huevo de Pascua: “Ser de izquierdas es desafiar a la fatalidad”. Pero lo fatal es lo inevitable; es decir, lo catalán.