lunes, 17 de septiembre de 2018

Bombas para la paz

 Sanchismo del 59


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Empatando en Bilbao no se gana la Liga, con lo cual estamos donde estábamos, en ese “déjà vu” liguero que en este Madrid es como “La oficina siniestra” de Pablo San José García, el burgalés de Larache que en “La Codorniz” hacía “alineaciones” de jefazos, jefes y jefecillos, de pelotas y pelotillas. Burocracia funcionarial.

    –Ser funcionario hoy –explicaba en ABC Fernández Flóreztodavía es lo peor que le puede suceder a un hombre. Alguna vez estuve metido en ese atolladero. Fue en Hacienda. Por treinta duros al mes pretendían que dividiese decimales. Fui un día y no volví. En aquellos empleados había que considerar dos grupos: uno, muy pequeño, que se dedicaba a escribir en los periódicos sin aparecer nunca por la oficina, y otro, muy numeroso, que iba a la oficina a leer lo que los primeros escribían en los periódicos.
    
El Madrid de San Mamés recordaba todo esto en el día del debut de Lopetegui y sus ocho apellidos vascos (Lopetegui, Argote, Aranguren, Arteaga, Eizmendi, Calparsoro, Usabiaga y Ugartemendía), según los archivos heráldicos del “As”. ¿Y si el bueno fuera Luis Enrique, a quien nadie pone apellido?
    
El Combinado Autonómico de Luis Enrique venía de arrearle media docena de capones a la Croacia de Modric, el tipo al que todo el mundo quiere dar un Balón de Oro para evitar que Cristiano tenga uno más que Messi, que en eso consiste el juego, del cual tuvimos una caricatura política en La Moncloa, con los doctores Sánchez, Rubiales e Infantino posando con el Cráneo de la Raza, que es el balón, y la vista puesta en las piñatas de la Eurocopa’20 o del Mundial’30. La España de Sánchez, un doctor que no sabe conjugar el verbo prever, pone sobre la mesa su tecnología de vanguardia, que es la de las bombas gaditanas, herederas de aquéllas que tiraban los fanfarrones de la copla.
    
España hace bombas para Arabia Saudí, que está en guerra con Yemen. Los comunistas españoles pillan de Irán, enemigo de Arabia Saudí, y exigen a Sánchez, su empleado, que suspenda la venta de esas bombas, pero Sánchez, que por algo es doctor, tiene una solución salomónica, y la explica al mundo por boca de sus ministros más cultos. Primero fue Borrell: “Nuestras bombas no tienen efectos colaterales”. Como la estupefacción se apoderó de las cancillerías, salió la portavoz del sanchismo, Celaá, y aclaró (transcripción literal):
    
El Gobierno sabe que lo que está vendiendo son láseres de alta precisión, y por lo tanto, si son de alta precisión, no se van a equivocar matando a yemeníes.
    
Esto es un plagio que Iván Redondo, Pigmalión de Sánchez, ha hecho de “Bombas para la paz”, 1959, de Antonio Román, con Fernán Gómez y Pepe Isbert, con la pega de que los guionistas del 59 (José Manuel Iglesias, José María Elorrieta y Alfonso Paso) tenían talento, e Iván Redondo, no. Pero Infantino, el Utillero Universal, cuyo cargo consiste en ir poniendo camisetas de la Fifa con el “9” a tipos que no quieren elecciones (Raúl Castro, Sánchez), ya sabe que en un Mundial de España la estrella sería el Balón Inteligente de Navantia, un balón sin daños colaterales (¡nos ahorraríamos el VAR!) y de precisión tan extrema que no se iba a equivocar (¡adiós a los goles en propia puerta!).
    
Pero estábamos en San Mamés. Si Luis Enrique hizo titular a Ceballos en Elche, Lopetegui, para no ser menos, hizo titular a Ceballos en Bilbao, aunque, eso sí, lo quitó corriendo, por si al chaval se le subían los humos y porque, en ese centrocampismo de solteros contra casados con que sestea el Madrid liguero (dos Ligas en diez años), al primer toque sólo juega Ceballos, obligando a correr a los demás, y hasta ahí podíamos llegar.

    ¿Y Mariano? ¿Acaso no estaba hecho Mariano para Bilbao? ¿No dieron a Mariano el número 7 que sueña Asensio? La carrera final de Asensio en San Mamés era para hacerla con el 7 a la espalda, en lugar de con el veinte, y para que la hubiera rematado Mariano, no Benzemá.
    
No quiero acabar mi carrera con el 20, y con eso lo digo todo.
    
Amancio, Juanito, Butragueño, Raúl, Cristiano… Un Madrid sin 7 es absurdo como un zapato impar. Y nos tememos que Lopetegui por 7 sigue teniendo a Lucas Vázquez, el Colibrí de Curtis.


En el Falcon de Doctor Sánchez

COSAS EMOCIONANTES

    De la prensa española dice Guardiola que es la más maliciosa, pues sólo iría a hacer daño. De la prensa inglesa dice Mourinho que es la más… maniática, pues, a su entender, los periodistas se despiertan por la mañana y lo primero que se les viene a la cabeza es José Mourinho y el United: “Lo siento por ellos, porque hay cosas más emocionantes en la vida”. La prensa inglesa está loca por poner a Zidane en el United, pero primero tiene que desalojar a Mourinho, ahora con el pretexto de que no juega Rashford, opinión que Mourinho echa por tierra con los números de su libreta. Los periodistas ingleses creen que Rashford es otro Mbappé maniatado por Mourinho, pero la verdad es que Rashford apenas da para otro Megido, pero sin la gracia del asturiano de Peñaflor, que en El Molinón se le cambiaba a Miera de banda porque en la suya pegaba el sol.

Infantino, Sánchez y Rubiales con el Balón Inteligente