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lunes, 16 de diciembre de 2013

Comunidad Foral de Navarra y Aquitania 2 – 2 Real de Madrid

 
 
Jarroson

Decimos al mundo que somos del Madrid con orgullo y soberbia, pero es sólo para ahuyentar a los pesados que no han salido nunca de su pueblo y nos preguntan a diario cómo podemos vivir con la conciencia tranquila, pero entre nosotros no nos engañamos. Sabemos que ser del Madrid es algo agotador y deprimente, una entelequia que oscila permanentemente entre la utopía posible (Bernabéu, Muñoz, Capello, Mourinho) y el miserable folclore de las vedettes (Quinta del buitre, Galácticos, Raúl, Casillas, Ramos). La estructura de este club debería ser paralela a la de una familia italiana en los años 40. La madre (entrenador) es el eje fundamental y sobre esa piedra se edifica la Iglesia. El padre (presidente) trabaja de sol a sol, sólo se cruza con los hijos comiendo y en misa, y los 9 hermanos (futbolistas) tratan de usted al padre y a la madre y obedecen hasta que tienen 18, 20 o 22 años, y el que no quiera este pan que se aliste en el ejército o se vaya a trabajar al campo.
 
(...)

A Carvajal nos lo vendieron los mass media y los camellos en las esquinas como el nuevo Cafú, la droga definitiva, un lateral ofensivo con mucha presencia, una máquina que jubilaría a Arbeloa en 10 partidos y de momento se queda en una cara b de Míchel Salgado pero sin melena en la que fijarnos mientras le vemos trotar. Con el 2-0 el chiste perdió la gracia y el partido tornó en una película de Almodóvar con sus transexuales reprimidos sacando tarjetas, enanos violando a gigantes, y en cada toma aparecía Marcelo facilitando las cosas a Osasuna o Sergio Ramos, quien creo que ya nunca podrá despegarse del sambenito de jugador muy divo y poco inteligente.

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