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viernes, 29 de abril de 2016

La volteriana



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Madrid es un águila bicéfala: a la izquierda, queriendo estar a la derecha, el “ciudadano” Aguado, que profesa un buenismo profesional que dice haber aprendido en Hobbes (eso es confundir el Leviatán con el Padre Ángel que va a las teles); y a la derecha, queriendo estar a la izquierda, la “popular” Cifuentes, que va “postureándose” para la Gran Coalición como un Silvestre que acabara de comerse a Voltaire como si fuera un Piolín.

No me gusta lo que usted dice, pero daría mi vida para que pueda decirlo libremente –dijo famosamente Voltaire, y a los tontos que lo escucharon les gustó tanto que salieron corriendo a contarlo sin esperar a que el abogado de la Ilustración redondeara su actuación: “Porque creo en la libertad de pensamiento... pero muera quien no piense como yo”.

Aunque no siempre comparto lo que escribe, necesitamos buenos periodistas como (Fulano). Todo mi cariño, (Fulanito) –es el volteriano tuit de Cifuentes a un tertuliano despedido de la Ser que, de concretarse el cariño, podría terminar de sexador de pollos “fachas” en el descabezado (por Cifuentes) telediario de Telemadrid.

El cariño cifuentino tiene mucho que ver con el liberalismo a la madrileña, ése que Marañón, siendo doctor, descubrió demasiado tarde:

El liberal español amparó con su liberalismo una causa profundamente antiliberal, y sólo porque estaba teñida de rojo –sería, en el 37, su explicación, en París, de la guerra.

Es el liberalismo de Pío García Escudero al sacar del Senado los premios de la Asociación Taurina Parlamentaria… “¡porque con estos de Podemos!…” O sea el liberalismo de los censores que tacharon de “Plácido” un plano general de la Gran Vía… “¡porque tratándose de Berlanga nos puede poner a un obispo saliendo del Pasapoga!...”

Y esto, los liberales del círculo taurino (“¿Pero estos no mataban toros?”, fue la perplejidad de Bush al saber que los españoles huían de Iraq), que van a San Isidro. El siguiente círculo liberal es Maroto.