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sábado, 16 de abril de 2016

Historieta


Renan



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Cuando a una nación le quitas el orgullo, sólo le queda suicidarse, precisamente lo único que, según Renan, con cuyos apuntes nos inundó Ortega de ortegadas, a una nación no le está permitido.

    El igualitarismo es una ideología totalitaria que tenía que hacer furor en el país más envidioso que conocemos, que es España.

    El igualitarismo es el Guante Varadé de España, que tuvo la mala suerte de incorporarse política, económica y culturalmente a Europa en pleno “boom” de la posmodernidad, esa apoteosis de las calabazas.

    En Estética, gracias al igualitarismo, Madrid no sabe a dónde va, pero camina a la vanguardia, y ya ha conseguido que el Cristo de Velázquez valga lo mismo que el Muelle de Argüello, el grafitero, que ya tiene su calle.

    En Historia, en cambio, a Madrid le toman la delantera Sevilla, con el “histórico indulto” al toro “Cobradiezmos”, y San Sebastián 2016, cuya capitalidad cultural invita a mirar a la Eta como fenómeno militar… y cultural, lo cual, más que historia, es historieta, aunque el Tucídides de la indignidad, un risueño analfabeto (“en el 2007 los avatares del amor me llevaron a Sevilla y allí he vivido ocho años de vida”, anota en su “bio” oficial), ha sido contratado para dirigir la cultura municipal de Carmena, la alcaldesa de los títeres infantiles con “goras” carnavaleros a la Eta.
    
En lo militar, cambiamos el Estado Mayor Prusiano (una de las cuatro columnas clásicas, con la Cámara de los Lores, la Academia Francesa y el Estado Vaticano) por “Perretxiko”, y en lo cultural podríamos ir pensando en la Tigresa como en la Hannah Arendt de Rentería, aunque con raíces salmantinas en El Brocense, Petrus Nonius, Montano, De Soto, Jerónimo Muñoz y Luis Molina (nada que ver con Muñoz Molina), o los dos Franciscos, Suárez y Vitoria.
    
No es ninguna bobada. El igualitarismo de San Sebastián 2016 equipara a Vera y “Makario” en las Conversaciones de Argel con Fernando el Católico y Luis XII de Francia en las Paces de Urtubia.