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domingo, 10 de abril de 2016

Arévalo

 
Hughes
Abc

Arévalo ha dicho que en España no se pueden contar chistes de mariquitas. Esto es absolutamente cierto, y no sólo porque no sean graciosos.

No lo ha dicho un cómico cualquiera. En el éxito actual de Bertín importa mucho Arévalo. Bertín se ha «arevalizado» más que al revés.

Porque Arévalo conserva un potencial enorme. Además de su humor, guarda un arsenal de chistes. En cualquier momento podría contar uno de mariquitas, o de gangosos, ¡o del gangoso mariquita! (¿qué primaría ahí?). Este potencial es terrible, chisporroteante.

El concepto actual de igualdad y empatía tuvo que pasar sobre Arévalo, neutralizar sus chistes. No dejaba un «colectivo» vivo. De hecho, los inventó él. Pero la empatía socialdemócrata tuvo que destruir su repertorio (aún en casetes de culto, icono de lo extinto). Le quedó hacer de Arévalo, es decir, de bajito. Incluso salir con tutú. Nunca quisimos ver la ternura de Arévalo, su amor a los burlados. No reparamos en que él mismo era un poco gangoso (ya no hay, ya no salen). Arévalo es el cómico más políticamente incorrecto de España (es terrible esto). Es decir, los Zapata de turno, en realidad, ¡querían ser más que Arévalos! Pero eso no es tan fácil. Cómo no será que viene del bombero torero... ¿Cabe ahora algo más subversivo?

En 1981, Ullán le hizo una crítica devastadora. «Tartamudez mental», decía. Recogía un chiste: «Antes les llamaban los de la acera de enfrente. Ahora, como van por todas partes, no saben cómo llamarlos».

Hace poco leí un chiste actual de Arévalo. Misma temática, pero ya tenía otra cosa: «Si veo un billete en el suelo no me agacho a cogerlo, porque hay mucho mariquita y me puede dar por c… lo que hago es pisarlo y acercarlo a la pared, ¡pero ojo, que también hay mucho mariquita al que le gusta disfrazarse de pared!». ¿Es normal que Arévalo tenga el efecto que tenía en 1981? ¿No hemos cambiado nosotros y el propio mariquita? El mariquita de Arévalo es otro. Es como un ser mutante, un Mortadelo de la mariquitez, una amenaza del subconsciente, un nuevo tío del saco capaz de darnos por c… en cualquier momento. Un mariquita «fucker», sin imitación. Un mariquita-concepto que volviera a por Arévalo. ¡Arévalo entrando ahora en un bar de mariquitas!