martes, 10 de noviembre de 2015

El butifarrón


Y Lincoln, el hombre, sin saber si ofrecer un referéndum al Sur 
o acudir al Tribunal Constitucional


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En el Estado de partidos el Estado son… los partidos, que con el butifarrón catalán primero hablaban de golpe al “Estado de derecho”, y ahora, al “Estado democrático”.

    Conceptualmente, con la tautología “Estado de derecho” pasa como con el pescuezo de la gallina, que de lejos parece carne, pero de cerca sólo es un hueso.

    Más peliagudo es lo de “Estado democrático”, pues por tal sólo se nos viene a la cabeza el de la Urss, donde, según los santos libros, no existía más pueblo que el proletariado, y si el proletariado encarnaba el Estado, no había más que hablar.

    Para los partidos, pues, el butifarrón catalán es un episodio folclórico de la sedición, delito tan escurridizo en el Código Penal (los redactores sabrán por qué) que a España, para defender su unidad (más importante que la democracia, la dictadura, la república o la monarquía), ya sólo le queda la escolástica del Tribunal Constitucional.

    ¿Cómo podrán vivir los Estados Unidos de América sin Tribunal Constitucional?

    –Si Godoy hubiera tenido un Tribunal Constitucional nos habríamos ahorrado la guerra de Independencia –me dice mi portero, que es mi Juan Santiuste, aquel personaje galdosiano que contaba la historia lógico-natural de España, no como ella fue, sino como la oía en el Telediario.

    En España, en fin, el Código Penal es para pobres, que cada día somos más, porque los partidos, sin industrias que vender ni fondos europeos que repartir, nos van a moler a impuestos con que pagar la balcanización que Snchz y Rivera llaman federación (?), es decir, la partida final para salvar el Estado… de partidos con un Estado-Frankestein que ya besa a la niña-votante en campaña electoral.
    
Dado que no hay manera de federar lo unido, pensemos que la sedición catalana sólo es el primer paso para partir lo que luego Snchz y Rivera (que no dicen cómo mejorarían lo de Rajoy) se pondrán a federar.

    Y Lincoln, el hombre, sin saber si ofrecer un referéndum al Sur o acudir al Tribunal Constitucional.