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viernes, 13 de noviembre de 2015

A 70



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Circular a 70 kilómetros por hora en la M30 es una procesión laica, pero a esa velocidad circula (¡por la polución!) el pueblo de Madrid.

Para ser como el de Carlos IV, a este pueblo de Madrid le faltan Goya y Manolita Malasaña. Cuarenta años de franquismo y otros tantos de socialdemocracia hacen que los españoles, a fuerza de miedo (miedo a creer en algo), parezcamos sensatos.

¡Es una cuestión de moralidad! –reñía ayer un guardia al repartidor recalcitrante que descargaba una caja en un puesto de bicicletas.

Al pueblo de Madrid se le dijo que a fumar a la calle (¡por el cáncer!), y se fue a la calle. Luego, que a beber adentro, y se fue adentro. Es el “moonwalk” del pueblo de Madrid, pasito afuera (fumar), pasito adentro (beber). Todo cuanto tenía en la vida, el cigarrito y la cañita, a tomar viento. Entonces se le dijo que andase en bicicleta, y se compró una bicicleta. Ahora se le dice que a 70 por la M30, y la obediencia es tan perruna que ya veo a la portavoz municipal, Rita Maestre, a la que el obispo Osoro no se cansa de perdonar su asalto a una capilla, ordenando al pueblo de Madrid salir a la calle con la ropa interior por fuera, como pedía el guerrillero de Woody Allen en “Bananas”.
Ante todo, paz social. Y el sistema, en su búsqueda de lo que en Hollywood llaman “caras nuevas”, dio con Snchz y Rivera, la collera con que la socialdemocracia pretende ganar otros diez o quince años.

En Navidad los veremos hacer ganchillo con las narices, como los novios del Retiro, aunque Rivera corre más: rescató la figura del procurador por el tercio familiar para fumarse el Senado, y acomete la sedición catalana con una güija a Cambó, aquél que en Buenos Aires mostró a Pemán la foto de un Tiziano de su colección barcelonesa, una diosa desnuda con el pecho bestialmente rajado “por los rojos”, y dijo:

Para mí la Revolución es esto, y esto me basta.
Mariano, al menos, ha de darse su paseíto diario hasta el TC. Sin pasar de 70, eso sí.