Follow by Email

jueves, 5 de noviembre de 2015

Decadencias otoñales

“Estáis obligados a sentir cada vez más odio”
                  Bilbao hace menos de un año


Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Dejo Gamonal, donde las obligaciones para con los padres me ha tenido ocupado varios días alineando pastillas de veinte razas y caminando a ratos entre el semáforo de la Antigua hasta lo que fue la campa de los chalets de Aviación. Trescientos metros escasos que los hermanos considerábamos extraordinarios en las mañanas o tardes que nuestro padre los completaba. Cada día le cuesta más y el frío ya lo recluye en el portal que con la reforma de la escalera es un pista de más de veinte metros de largo para la ancianidad paralímpica.

       La decadencia de mi padre obedece a las leyes de la Naturaleza y no me coge desprevenido y sin avisar. Lo que no cabe en mi cabeza y se me hace incomprensible  es el disparate catalán con la chulería de la señora que han puesto de presidenta del parlamento. Nunca pensé que la desfachatez pudiera llegar a tanto, que la falta de respeto alcanzara tales magnitudes y que el odio llegara a envenenar hasta la total putrefacción del mas mínimo sentimiento de nobleza. ¿Por qué existe gente así? ¿Cómo se puede ser tan racista? Y las leyes ¿para qué sirven?

      He conocido y tratado a los peores de los más malos de los hombres y mujeres y hasta estos últimos días no había visto tanta chulería perpetrando delitos ni tanta debilidad en la Justicia, cada día más abstracta, por enigmática. No se me ocurre cómo acabarán los asuntos catalanes, pero de lo que estoy totalmente convencido es que estamos en tiempos de cosechar la cizaña sembrada en los institutos y de que estamos invadidos por rebaños de zotes logsianos incapaces de permanecer treinta segundos seguidos pensando y con los que no se precisa cachava para pastorearlos. Con un cencerrazo basta.

     ¿Y qué decir de este general que lo fuera no se sabe si del Ejército español o de una ministra de Defensa salida por Cataluña y que presumió más de preñez y de llamarse Carme que de aparentar marcialidad? ¿Cómo puede sobrevenir en paria podemita y supongo que “federalista a la moderna”, un señor que llegó a emplearse como el más fiel, leal y de mayor mando de todos nuestros generales? 

¿Que más nos queda por ver?

       -Que los curas salgan chivatos.

     Pues también es seta que brota en este otoño tan extraño.