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martes, 27 de agosto de 2019

La cartera

Pignon en la cena de los idiotas


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Mientras el Periódico de las Elites avanzaba la muerte del rey (son como la criadita jerezana de Pemán informando al que preguntaba por la salud quebrantada del señor: “Ayer mejoró bastante al mediodía. Luego pasó la tarde sin fiebre. A las nueve y pico le volvió un poco la disnea. Luego se volvió a acostar. A las diez durmió un rato con mucho reposo… Y a las once, se murió”), el “okupa” de La Moncloa cogía a la Bego y el Falcon y volaba a la asediada (por sus socios de Bildu) Biarritz a “Le Dîner de cons” invitado por Macron, que necesitaba un Pignon. Ausente la Armada, que tiene a los herederos de Blas de Lezo en Lampedusa jugando al “The Love Boat” (“Vacaciones en el mar”) de la inmigración ilegal, de España se encarga el ministro de la gobernación, Marlaska.
Yo cuando voy por Gran Vía, 32 la cartera me la paso del bolsillo trasero al delantero –declaró.
En Gran Vía, 32 está la Ser. El pase cambiado de Marlaska gustó tanto como el de Pepe Luis, e Iván Redondo habrá pedido a Duque, que lleva el I+D, un video de Marlaska explicando, con textos de Guirao (o Guirado), al modo de las azafatas de vuelo con el chaleco salvavidas, cómo se pega el cambiazo de cartera al llegar a Gran Vía, 32, que esto le va a dar votos a Sánchez, el Pignon de Macron, que ha tenido la ocurrencia de sentarlo con Boris Johnson: el inglés es el único político culto en circulación y el español es un acreditado analfabeto funcional que quiere mucho al francés porque le encarga torres Eiffel hechas con mondadientes. Sánchez ha leído en el Periódico de las Elites que Macron es Napoleón y él se lo ha creído. En “Le Dîner de cons” de Biarritz hablan de cambio climático. Macronet, al que un día le ardió Notre Dame (y París cada fin de semana), afea a Bolsonaro los incendios de la Amazonia (su media, según la Nasa, es inferior a la de Lula) y Sánchez ofrece, para apagarlos, las tres carabelas colombinas de las que le habla un tal Villacañas. Los siete grandes lo miran fascinados.

–¿Es real? –se preguntan todos.