Follow by Email

martes, 13 de agosto de 2019

Aristócratas

Agapito Marazuela

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Ayer me crucé en la playa a un conde que en “meyba” mandarina era igual que yo. De hecho, iba tan preocupado como yo por el plan sanchista de cargarse a la vuelta del veraneo los títulos nobiliarios, que, después de todo, lo único que va a conseguir es lo que ya advirtió Camba en su día: hacer los títulos más largos, al tener que añadir un “Ex” al título eliminado. ¿Por qué, entonces, el sanchismo de Pedro Iván Sánchez Redondo incurre en semejante rufianada? Porque tiene el “chic” de lo francés y porque políticamente el sanchismo se reduce al casposo folclor republicano, con su secularización de cementerios y su supresión de títulos nobiliarios.
    
Esto, en la izquierda. Pero en la derecha tampoco tienen clara la ortegada según la cual la sociedad humana es aristocrática siempre, “quiera o no”, por su esencia misma, hasta el punto de que es sociedad en la medida en que sea aristocrática, y deja de serlo “en la medida de que se desaristocratice”. Precisamente contra este sentido aristocrático de la sociedad se produce “La rebelión de las masas”, libro de cabecera de Maroto, ideólogo del PP, en Sotosalbos, huyendo, cual Melibeo, del suelo natal, para meditar pastoriles cantos al son del blando caramillo segoviano de Agapito Marazuela.
    
Como partido de masas en un Estado de Partidos, la razón de ser del PP consiste en “integrar las masas en el Estado”, y cuando vio que Vox colocaba tan ricamente (¡tan orteguianamente!) a un marqués de portavoz parlamentario mandó a cantar el “Tant que ça ira, ça ira, ça ira / les aristos / a la lanterne… Tant que ça ira, ça ira, ça ira / les aristos / on les pendra”…, hasta que Sánchez con su guillotina de Samson y Maroto con su librillo de Ortega decidieron a Casado a agenciarse para portavoz… ¡a una marquesa!, dejando a los flabelíferos colgados del flabelo.
    
Quise comentar estas cosas con el conde de la playa, pero era su día de “power walking” y no pude seguirle. Esperaré a que haya de llevar su mochila de “Ex” a la espalda.