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martes, 25 de octubre de 2011

Juanlu en el Levante

Juanlu en el Córdoba

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Hasta la temporada pasada, solía un servidor poner cuatro cosas de las plantillas a las que se enfrentaba el Córdoba cada semana en uno de esos sitios a los que acuden a beber todo tipo de aficionados. A veces me atrevía a corregir malas costumbres de nuestros futbolistas, llegándome confusas interpretaciones de algún jugador que no entendía que mi interés por la salvación del equipo pasara por dejar de perder el tiempo demostrando que era capaz de hacer “caños” con indolencia. Incluso hoy mismo, me conformo con que el Córdoba permanezca en 2ª División y no comulgo con la euforia de un entrenador ambicioso que está confundiendo, sin querer, al aficionado.

La primera vez que vi a Juanlu, el flamante goleador del Levante, fue de rojiblanco, calentando en la banda de El Arcángel, va para 7 años, junto a un tal Honorio. Salió un rato en un Almería sin rumbo y, como me pasa con casi todos los zurdos, prometí seguirle. Lo fichó el Betis y lo fue cediendo por cuatro perras al Numancia -donde jugó muy bien en 1ª-, al Albacete, Osasuna... hasta que vino a parar al Córdoba. Era su séptimo ú octavo club y daba la impresión de salir obsesionado al campo. Corría sin control y escacharraba las jugadas por unas prisas que era imposible que se las metiera el entrenador Paco Jémez. El míster intentó convertirle en un Chechu Rojo, pero Juanlu no se dejó. Se encaraba con el público al primer reproche y como siempre perdíamos en el último minuto o pasado el tiempo reglamentario se convirtió en el saco de las frustraciones de la grada. Se fue Paco, llegó José González... y se acabó el fútbol. En la página mencionada al principio, intenté convencer al cordobesismo de que Juanlu era mejor futbolista de lo que la gente creía y peor de lo que él mismo pensaba. Me consta que no le desagradaron mis opiniones, pero se fue de Córdoba dejando pocos amigos para convertirse en un problema en el Betis, donde no se sabía qué hacer con él...

...Hasta que se cruzó un Levante sin ambiciones que recogió un quinteto defensivo capaz de jugar gratis para divertirse un poco y al que llegaron buenos futbolistas a los que no alcanzó el reconocimiento debido. Barkero, un poner. Uno de esos zurdos exquisitos al que he visto marcar un gol de falta desde casi el centro del campo en el minuto 95. O Koné, al que el Sevilla da por cojo, como le pasó al Atleti con el difunto Juanito. O Munúa, Valdo y Xavi Torres, a los que despidió el Málaga como si rascara piojos...

Ver jugar al Levante, la verdad es que da gusto, y no parece que vaya a tener problemas para la salvación, su principal objetivo. Juanlu, emborrachado de voleas y como manda su naturaleza, ya se ha soltado la lengua reclamando bendiciones para el contraataque levantinista, por creerlo superior al de Mourinho, mientras J. Ignacio Martínez, el Mou granota, no para de pedir prudencia desde una sensatez impropia entre los de su oficio.

El Levante no es club de mi agrado, tras aquella usurpación que hizo al Burgos de Quintano Vadillo y de la que aún queda el inteligentísimo Aizpurúa, portero que entró en el trato del atropello y que ficha mejor que su colega Monchi..., pero personalmente me alegro por Juanlu, que es mejor futbolista de lo que la afición cordobesa y él mismo pensaban.


Juanlu en el Osasuna

Juanlu en el Levante