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lunes, 23 de mayo de 2011

¿Pero cuántos son los antitaurinos?

Amador, el leviatán emblemático de San Isidro 2011, no tiene quién le vote


José Ramón Márquez


A ver si nos aclaramos con esto de la democracia, que hay cosas que uno no entiende. En las elecciones ésas que ha habido ayer se presentaba el Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal (PACMA). Nunca he sabido si este partido estaba integrado por animalistas del encaste Rodríguez de la Fuente, línea Mosterín, o bien por un conjunto de buenos aficionados hartos de ver por esas plazas de Dios a tantos toros sin trapío, sin poder y sin fuerzas, con sus kilométricas lenguas fuera, esperando, como los antiguos caballos de picar, que dejen de maltratarlos y que alguien los despene cuanto antes mejor.

A la vista de que se presentaban a las elecciones, me he ido a ver sus resultados para calibrar con quién nos jugamos los cuartos y me encuentro con que en toda la provincia de Madrid, si juntamos a todos los que les han votado, eso nos da un poco más de media entrada en Las Ventas, que los PACMA son 15.801 votos, y si sólo contamos los que les han votado en Madrid capital, tenemos un tercio de entrada en la Monumental con los 7.266 votos que han recogido.

Claro que mucho peor es lo de Cataluña, que en Barcelona, ciudad antitaurina que dicen, sólo han sacado 4.298 votos, con lo que tan sólo han conseguido algo menos de un quinto del aforo de la Monumental antes de que la cierren; 218 son los que han obtenido en Gerona, 217 en Lérida y 295 en Tarragona. En total, la Cataluña antitaurina suma 5.028 sufragios, que mira por dónde, en votos PACMA sale más antitaurina la provincia de Madrid que toda Cataluña, pero que ni sumando las unas con las otras somos capaces de poner el ‘No hay billetes’ en Las Ventas. Vamos, que hay más antitaurinos en Sevilla, que suman 1.398, y eso que allí tienen a Gallito, a Belmonte, a Rafael el Gallo, a Curro Romero y a Miura, o en Cádiz, patria de los Cuvillo, con 514, que es más que la suma de Gerona y de Lérida.

Por eso, cuando a la puerta de esas plazas nos encontramos frente a unos zarrapastrosos gritando impunemente ‘¡Asesinos!¡Asesinos! a gentes de la más honrada condición, padres de familia, abogados, funcionarios, empresarios, obreros de la construcción, dependientes de El Corte Inglés, empleados de la Telefónica, bomberos, periodistas, rentistas, qué sé yo, no está de más que recordemos cuales son los números electorales de los antitaurinos, para relativizar las cosas.
Porque lo que ocurre es que, sin que los de PACMA lo sepan, los antitaurinos de verdad, los dañinos, los que acabarán con la Fiesta más pronto o más tarde, esos están como una quinta columna insertados dentro de la propia Fiesta. Se llaman periodistas corrompidos, ganaderos ganaduros, toreros de posturas, público sin exigencias, apoderados sin entrañas, se llaman pérdida de la emoción del toro de casta, transformado en conejo trotador, pérdida de la condición de héroe del toreo, transformado en artista de performance, pérdida en la exigencia por parte de un público entendido, transformado en masa demandadora de orejas e indultos.
Que no estén apurados los de PACMA por sus magros resultados electorales. Ellos sólo tienen que dejar obrar a estas fuerzas demoníacas y en seguida verán, sin necesidad de votos, cómo les llega su hora del triunfo.