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domingo, 29 de mayo de 2011

Lección magistral

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Aparecerán cientos que quieran quitar prestigio y brillantez al título de Campeón de Europa del Barça, quien no reconozca al Manchester, quien ni siquiera haya visto el partido, pero el aficionado neutral, el buen aficionado de Milán o de París, el aficionado al que le gusta el fútbol y que no escucha ruedas de prensa, esta noche ha disfrutado de una de las mejores finales entre dos de los mejores equipos del Mundo.

El aficionado español se dará cuenta de la importancia de Xavi cuando se retire y los responsables de repartir los premios del fútbol internacional tienen una deuda con el 6 del Barça. Messi, el que rubrica el cuadro, el más aplaudido, el que sale en la foto, es Messi gracias a Xavi. La sinfonía que ha sonado en Wembley tiene el mejor director que se haya visto por los campos de España. No me cansaré de insistir en la influencia que ha tenido el pequeño jugador culé en su equipo y en la selección. El Barça es lo que es y el equipo de Del Bosque es lo que hoy es, por lo que Xavi, una especie de Pericles, imagina y manda construir. No creo precipitarme al colgarle el “sambenito” de mejor jugador de la Historia del fútbol español.

La final ha sido un pequeño monumento al fútbol que impera en el mundo. El fútbol que temen los entrenadores rivales y al que dedican teorías y noches de insomnio para intentar contrarrestarlos. Un día de éstos lo conseguirán.

El partido se ha jugado en un césped inmaculado. Donde se deben jugar los partidos. Lejos de las salas de prensa, sin veneno en las botas y sin hiel en la barriga. Ha sido una borrachera de satisfacción y orgullo para los culés y dos horas de envidiosa admiración para los antibarcelonistas. Ha ganado el mejor. Messi se ha encumbrado de nuevo como el de más salero... pero yo me quedo con Xavi. Pues éso ¡Enhorabuena!