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sábado, 28 de mayo de 2011

Kumbayada en Sol

Florito, quien, por cierto, se parece un huevo a Dans,
líder de la kumbayada en Sol


Ignacio Ruiz Quintano
Abc Cultural

Al principio creí que todo acabaría con Enrique Dans dirigiéndose al edificio de Gobernación con un pelotón de tuiteros para proclamar la República: con menos lo hicieron en el mismo lugar Miguelito Maura y el cagueta de Azaña, que no paraba de farfullar: “Nos van a fusilar, nos van a fusilar.” Mas, cuando Enrique Dans quiso darse cuenta, los de siempre (“los de siempre”, para quienes hemos pasado por una Facultad, son “los de siempre”) ya le habían quitado el megáfono, y la Puerta del Sol se convirtió en una lendrera o “performance” de la Universidad española pasada por la garlopa pedagógica del profesor Peces, que, más que Alain, es el Althusser de Getafe.

Los cartones de filosofía política que circulan por Sol son todo el zumo cultural de décadas y décadas de tabarrón marxiano sobre la lucha de clases. Con media docena de esos cartones te sale un artículo de Gala o de cualquiera de esas chicas que han encontrado su mantillo en el kumbayismo periodístico.

Según mi investigador, la primera kumbayera de esta especie fue Joan Baez con su “Kumbayá” interminable, aunque más influyente que la Baez en el sentimentalismo de las actuales kumabayeras de periódico es María Ostiz tamizada por Amaya, la de “Mocedades”, y Estíbaliz, la de Sergio, que todavía conserva sus coletas. Los maridos de nuestras columnistas kumbayeras abrevaron en la “Libertad sin ira” de Jarcha y en el “Qualsevol nit pot sortir el sol” de Sisa, y todo indica que hoy sus sábados de furia, aprovechando que los niños no están en casa, son amenizados con discos del padre Jony.

Ahora creo que la kumbayada de la Puerta del Sol está organizada por estas parejas del kumbayismo hispánico que envían allí a los zánganos de sus hijos y así poder quedarse ellos solos en casa para descargarse la versión de “Las tribus” del padre Jony.

Kum Bay Ya!

Come by here!

¡Ven conmigo!

Eso te dicen, al verte pasar con cara de contribuyente, los rastas de la Puerta del Sol.