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martes, 24 de mayo de 2011

De hospederos a carceleros

-Tenía ocho meses de embarazo cuando conocí a dos vascos radicados en Cuba, Rosa y Carlos, o al menos así decían llamarse por aquel entonces. Nos invitaron a su casona de Miramar para una fiesta con música trovadoresca y chorizos. Brindaban de unas fuentes con jamón serrano y frutos secos que sólo conocíamos por las películas. Pero ni los aromas ni los sabores lograban disiparnos la dudas que nos surgían al observarlos ¿Cómo habían logrado aquellas personas vivir en tal lugar, con un auto de matrícula privada y una despensa tan bien provista? ¿Qué habían hecho para acceder a privilegios impensables para nacionales?

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