Follow by Email

viernes, 29 de enero de 2021

La otra peste

 

Bada y su abuela Remedio en 1955

 Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Bocaccio aprovechó la peste negra de Florencia para sus cuentos del “Decamerón” y Zapatero aprovecha la peste amarilla de Wuhan para su ensayo “No voy a traicionar a Borges”.
    

Hay tiempos de horror y de locura entre los hombres como hay tiempos de peste –fue la admonición de Voltaire.
    

Churchill mereció el Nobel de Literatura, y Azaña, el “escritor sin lectores” que decía Unamuno, mereció la mesilla de noche de Aznar, lo cual obliga a Casado a convertir la suya en palé para los libros de Chaves Nogales que le vayan pasando los liberalios más “engagés”.
    

A Zapatero debió de darle por Borges en los delirantes trayectos León-Madrid en bus, un viaje sin sentido ni fin, la verdadera “aporía”. Ya decía Sábato que Borges se valió de la literatura fantástica para atraer con ella “a esa clase de lector que (como Zapatero) con pavor sagrado se arrodilla apenas lee una palabra como ‘aporía’, tomando por inquietud profunda lo que en general es un sofisticado pasatiempo”. Y Zapatero, que ya sacó de pobre a Gamoneda, quiere sacar del olvido a Borges, en cuya poesía Ricardo Bada únicamente ha encontrado un ripio:


    –El increíble “místico alfabeto / de los astros, que hoy dictan a mi cálamo”, sólo para que rime con “esas otras Termópilas, El Álamo”. Pero che...
    

Bada se acordó del ripio viendo “El Álamo” por ver a Carlos Arruza, “a quien vi torear dos veces en Huelva siendo yo niño”, y que en la película hace de teniente Reyes (hay quien, por error, le atribuye el papel del sanguinario general Santa Anna). Bada quiere de Arruza sus memorias, “tan buenísimas, que sospecho que le ayudó a escribir su tío León Felipe, y que yo leí en el semanario ‘Dígame’”.
    

Zapatero no va a traicionar a Borges (¡qué sobremesas en La Moncloa, con Chirino y Benarroch, recitando versos del ciego!), pero nosotros vamos a traicionar a los dos con el fandango de Bada: “Parado frente al espejo / que un día albergó a Voltaire, / aventuro mi perplejo / sentimiento de ser viejo. / Pero Borges, hay que ver.”

[Viernes, 22 de Enero]