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sábado, 21 de marzo de 2020

La ministra

Gastón Bouthoul

Ignacio Ruiz Quintano
Abc
    
Cuando por el sartenazo dela crisis toda España intenta hacerse a la idea de no volver a trabajar en la vida, la ministra de Trabajo, comunista de nariz quevediana en latifundio (“los epigrammatarios griegos tropezaron mucho en las narices grandes y ansí fatigaron a los narigudos muchas veces”), dijo el 5 de Marzo, festividad de San Conón:
Ahora su jefe dirige el aparato político del estado de excepción, con cacerolada gubernamental contra el Jefe del Estado, cubierta mediáticamente por la TV autonómica (estatal) de la Oposición en Madrid.
    
La ley somos nosotros –tranquilizó a un compañero de partido el estadista de los estigmas cuando el primer crimen del Gal: el estrambote de aquello fue el “Te das cuen” de Chiquito, y el de esto, ese español palmeando a lo Pepín Cabrales (“¡Palmear, no aplaudir!”, amonestó en un tablao un gitano a un amigo mío que creía formar parte del espectáculo porque había pagado en la entrada) en el balcón.
    
Qué buen momento para echarse al coleto las setecientas páginas de “Polemología” de Gastón Bouthoul, y así entender desde los saltos de caballo de Pablemos en el ajedrez del Estado hasta las maniobras del sector cuaternario, pasando por el cierre del Parlamento (¡sólo denunciado por Macarena Olona!) saltándose la ley (¡ay, la ley!) reguladora de la alarma: “La declaración de los estados de alarma… no interrumpe el normal funcionamiento de los poderes constitucionales del Estado.”
    
En cuanto al cuaternario, ¿qué podemos decir que no dijera Erkoreka, taurino de callejón y loco de ese sector?

    –No te equivoques, Erkoreka: la solución es el I+D –le dijo en el tren un empresario de Bilbao que le hizo caer del caballo.

    Para una democracia, el bien más principal, según la ministra de Trabajo.