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sábado, 23 de mayo de 2015

...y encima sospechosos



 Los héroes que salvaron al Éibar
Con nombres y apellidos


  La fuente de los cuatro caños
 La Cibeles de Éibar


Francisco Javier Góme Izquierdo

Dice la prensa que el Córdoba está en el punto de mira por su enfrentamiento ante el equipo del pueblo de las escopetas. El presidente del Éibar ha confesado su mosqueo por los rumores que corren sobre primas ofrecidas por otros equipos amenazados de descenso a la plantilla blanquiverde y tal posibilidad le parece deshonesta a la par que antideportiva. Al presidente del Éibar lo que le pasa es que está nervioso y no se ha parado a valorar lo evidente. Lo evidente es que el Córdoba no ha ganado un sólo partido en toda la segunda vuelta, que el equipo está deprimidísimo y que el entrenador Romero, no se sabe si por orden presidencial, se ha llevado a Ipurúa a los que menos han jugado. Incluso han entrado en la convocatoria jugadores del filial que ha descendido a 3ª y hasta se ha atrevido con algún juvenil. Bebé, Cartabia, Pantic, Ghilas, Íñigo López... se han quedado en la Feria,  acontecimiento que duda cabe mucho más atractivo y de su gusto. El amo del Córdoba tenía decidido que el equipo viajara en autobús hasta Guipúzcoa como castigo a tan nefasta temporada, pero para que los presidentes del Deportivo, Granada y Almería no se mosquearan como el señor Aranzábal, parece ser que ha reconsiderado el mal volunto.

    El presidente del Éibar debe confiar en sus futbolistas y apostar por su ejemplar comportamiento en una primera división impensable para los ciudadanos eibartarras y si por arte del demonio los jugadores del Córdoba estuvieran primados y su empeño en la victoria fuera sospechoso, la obligación del Éibar es ganar al peor equipo de la categoría, porque si así no lo hiciera, resultaría que el Éibar es peor equipo que el Córdoba y no merece seguir en la élite.
    
El último partido de Liga lo va a jugar el Córdoba con futbolistas que han entrenado lo justo, que se extrañan entre sí y que no saben cómo ganar un encuentro. El esperpéntico viaje desde Córdoba amenaza entumecimientos musculares. Todos los jugadores, excepto los chavales del filial, afrontan el compromiso liguero con un humor de perros.

    Ante tal panorama me sorprende el mosqueo del presidente del Éibar, pero después de enterarme que discutió con el amo del Córdoba en un programa de radio... todo me parece teatro. Sólo teatro. El penúltimo acto lo ha firmado la plantilla cordobesista en la sede de la AFE, su sindicato, molesta por una rumorología que atenta contra su dignidad... y ética.