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lunes, 25 de mayo de 2015

Un voto



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

De todos los votos que este fin de semana hayan echado los españoles, sólo un voto importa al “mundo mundial” (concepto de politólogo de “The London School of Economics and Political Science”, donde la economía y la política pasan por ciencias), y es el voto de Florentino Pérez para elegir entrenador del Real Madrid, primera marca española.

¿Despedir a Ancelotti, con lo elegante que es? –se dice el pipero, que tiene una idea dominguera (charlotesca) de la elegancia.

La única elegancia del Madrid es ganar (cuesta entenderlo en un país de rentistas del Estado), y Ancelotti, con los mejores jugadores y recursos, ha sido octavo en Copa, segundo en Liga y cuarto en Champions, sus jugadores se han devaluado y la hegemonía (aquí os quiero ver, lectores de Gramsci) ha cambiado de acera, yendo a parar… al Barcelona de Luis Enrique Martínez García, un Pelayín para la triple corona.
La derrota sólo es elegante para la literatura, y eso si la firmna Lucano, que en la “Farsalia” hace un jerebeque para decirnos que la causa del vencedor (César) fue grata a los dioses (de eso no hay duda), pero la del vencido (Pompeyo), a Catón, que consecuentemente se clava la espada y expira.
Ancelotti saldrá del Madrid como Pellegrini y Mourinho, por un año en blanco, y a pesar de las peticiones de clemencia del Cholo Simeone (la competencia), el periodismo cholista (la incompetencia)… y Cristiano, o la impotencia, pues exige la continuidad del entrenador con un discurso a lo Lincoln en Gettysburg que se podía haber ahorrado con un simple “hat-trick” al Atlético en Copa, o al Barça en el Campo Nuevo, o a la Juventus en el Bernabéu, todo lo cual indica que Cristiano (como en su día Di Stéfano, Cruyff… o Casillas, que parece el elegido para cargar con el mochuelo del fracaso) da por inaugurada oficialmente su decadencia.

Y para elegancias socialdemócratas, ya están Manzanares o Albert Rivera, de quien todo el mundo elogia que parezca “recién duchado” (?).