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domingo, 24 de mayo de 2015

Adiós, primera, adiós

 Vinieron televisiones japonesas.....

 ...y cuando Ghilas era Ghilas, marcó un gol a Casillas


Francisco Javier Gómez Izquierdo

Deportivo y Granada han salvado la categoría con 35 puntos. Ambos han ganado siete partidos y han empatado 14. Con esa contabilidad, en una temporada normal, estarían en 2ª división con abundantes merecimientos, pero esta 14/15 no ha sido normal entre tanto misérrimo en la Liga.
      
Las previsiones de un servidor, allá por el último septiembre, condenaban a Córdoba y  Éibar, por presupuesto y plantilla, al descenso, y apuntaba al Elche, Almería, Granada, Getafe y Deportivo como destacados pretendientes en el acompañamiento. Luego, el Elche se hizo roca alrededor de un entrenador extraordinario, el Geta resultó más de lo que parecía, el Éibar se puso farruco en la primera vuelta y al Dépor le tocó jugar el último partido en la despedida del gran Xavi. El Almería contaba con plantilla manifiestamente inferior a sus rivales y a pesar de su meritorio final el aficionado neutral lo veía descendido hace un mes. Del Córdoba mejor no hablar. Tres miserables victorias y veinte puntos no  merecen mayor comentario a pesar de las ridículas insistencias, de un servidor sin ir más lejos, en busca de una esperanza injustificada.

    El Éibar, para mí la plantilla más modesta, compitió como ninguno en la primea vuelta y sólo por eso merecía mejor suerte. Creo que la marcha en invierno de Albentosa, recuérdese que no tenía sitio ni en el Cádiz ni el S. Fernando de la 2ªB andaluza, no la superó Garitano. Acostumbrado a la pareja Navas-Albentosa y a falta de la intimidación de este último en las dos áreas, el bloque que venía de la tercera categoría del fútbol español se resquebrajó mortalmente y el final de temporada ha resultado calamitoso, la verdad.... pero creo que ha sido mejor equipo que Granada y sobre todo Deportivo.

     El equipo gallego fue no hace mucho del triste y bondadoso Lotina y en un contubernio de clubes del Cantábrico el Dépor descendió con cuarenta y cinco puntos, diez más que en el presente curso. Como dijera el otro, las que se van por las que se quedan, y ayer tocó quedarse gracias a la pachorra del Barça, pendientes sus jugadores de festivales varios más que de sus obligaciones profesionales.
     Siempre pasa lo mismo al final de liga con los campeones. El calendario asusta, sobre todo si es club modesto, a los que han de enfrentarse la última jornada con Madrid o Barça, pero si tienes la suerte de que el grande no se juega ya nada y encima está contento por ser campeón puede tienes muchas posibilidades de éxito. Recuerdo otro partido parecido con Osasuna y Muniesa -¿recuerdan a Muniesa?- debutando en el Camp Nou, que supo a cuerno quemado. Esa desidia competitiva no es considerada antideportiva ni delictiva porque no se le supone estipendio, pero que le pregunten dentro de veinte años al aficionado del Éibar por el cachondeo culé una tarde de mayo del año 2015. Sabrá darle pelos y señales de cómo fue el gol de un tal Salomao, un portugués eléctrico y guadianesco que hace años en El Arcángel me pareció un puñal casi jamaicano y que ésta temporada no tengo idea de lo que le pasa.

     Se ha salvado el Dépor sin esperarlo y se ha salvado el Granada por la insolidaridad de los equipos vascos para con su pariente pobre, el Éibar, al que Real Sociedad y Athletic no quieren en su mesa aristocrática. La Real perdió 0-3 en Anoeta y el Athletic 0-1 en San Mamés ante el Granada. De los siete partido ganados por el club de Enrique Pina, dos fueron en territorio vasco para desgracia de un equipo que se creía de la misma casta que sus vecinos y que nunca pensó en la posibilidad de que camisetas del mismo color que las suyas las vistiera gente que gandulea a la menor oportunidad.
     
El empate ante el Atlético de Madrid es el resultado lógico entre gente de negocios y es circunstancia que hemos de aceptar tan inevitable, como perdonen el atrevimiento, como conveniente entre las partes.
   
     Desde Córdoba, un merecido adiós a Primera. Volvemos donde quizás no debimos partir tan pobres de equipaje.