sábado, 4 de junio de 2011

Premio Taurodelta: Apoteosis del antitaurinismo en Madrid

Lo de Cuadri
¡Un toro de lidia!

José Ramón Márquez


Taurodelta ya ha dado sus premios de la Feria. Montan un jurado lleno de críticos, algunos con el premio Taurodelta y otros aún sin él, y hasta ponen a un policía; luego votan como cosacos, que la esencia de la democracia es el voto sacrosanto, y como cien millones de moscas no se pueden equivocar, sale que la corrida de la Feria para ese prescindible y pastoreado Sanedrín ha sido la de Juan Pedro Domecq, que se dio el día 13 de mayo, justo el día después de la de José Escolar, mira por dónde.

A ver, a ver, que siempre que oímos lo de Juan Pedro nos ponemos el casco y el cinturón de seguridad. Vámonos a las notillas ésas que tomamos en los bordes de los programas, a ver qué sale:

Bribón, número 96. Melocotón. Gordo, fuera de tipo. Descomunal cabeza. En la primera vara se quiere quitar el palo y sale suelto, en la segunda entra con la cara alta y al sentir el hierro se echa atrás. Acude pronto en banderillas. Se quiere ir a tablas en la faena. No tiene ni raza, ni fuerza, ni bravura, descastado, manso rajado. Pitos en el arrastre.

Viñeta, número 50. Negro. Se tapa por la cara. Es un toro estrecho de sienes y terciado que huye del caballo en la primera vara y se deja pegar mansamente sin empujar en la segunda. Escarba. Acude presto a banderillas. En el inicio de la faena de muleta pierde las manos, tal es su justeza de fuerzas. Es bobo de solemnidad y regala sus tontas embestidas humilladas y sin vibración. Toro moderno que se va apagando como una pavesa.

Falador, número 67. Negro axiblanco. Cornidelantero y mal presentado. Pierde las manos al salir del primer puyazo, se deja pegar en el segundo. Corre pronto en banderillas. Es tal su debilidad que no se le puede bajar la mano para que no se caiga. Toro flojísimo y muy soso, sin emoción al que se va apagando la poca vida que traía del campo. Se deja hacer de todo por el derecho, mientras sus inexistentes fuerzas se lo permiten.

Festivo, número 103. Negro salpicado, bragado, listón. Toro correcto de presentación, en tipo de la casa. Cabecea y hace sonar el estribo en la primera vara, en la segunda se duele y se echa atrás. Muy tonto para la muleta, siempre humillado, sin estorbar ni exigir nada, toro moderno, como un algodón de feria. División de opiniones en el arrastre.

Jergoso, número 94. Negro bragado, meano, girón. Toro en tipo. Derriba inexplicablemente al picador en el primer encuentro, mérito que debe ser anotado a la cabalgadura más que al toro, abandona la presa sin codicia. En la segunda vara empuja. En banderillas tiene una embestida larga y bonita. Se deja torear sin exigencias, pero la embestida es la más interesante de la corrida, especialmente por el derecho. Le aplauden en el arrastre.

Disparado, número 123. Negro. Correcto de presencia. Se deja pegar en la primera vara. Al entrar en la segunda recibe un tremendo lanzazo trasero. Se cae en medio de la suerte. Se orienta en banderillas y espera a los peones. A la muleta llega con cierto genio bronco.

Ésa es la corrida que, para vergüenza de ellos, han premiado. El jurado de antitaurinos compuesto por los señores D. Carlos Abella, D. Ignacio Álvarez Vara “Barquerito”, D. Andrés Amorós, D. José Carlos Arévalo, D. Federico Arnás, D. José Luis Benlloch, D. Vincent Bourg “Zocato”, D. José Luis de la Chica, D. José Antonio del Moral, D. Jorge Fajardo, D. José Luis González Aldana, D. Carlos Illán, D. Antonio Lorca, D. José Antonio Martínez Uranga, D. Manuel Molés, D. Miguel Ángel Moncholi, D. Emilio Morales, D. José Luis Moreno Manzanaro, D. Manuel Muñoz Infante, D. Juan Miguel Núñez, D. Carlos Ruiz-Villasuso, D. Francisco Serrano, D. Javier Villán y D. Vicente Zabala, acepta que con el voto de ocho de ellos se pueda dar el premio a la mejor corrida a la reseñada más arriba. ¿Cuántos de estos pagan por ir a los toros? Peor para ellos. ¿Qué tiene que ver con la afición y con los toros este premio? ¿No ha habido ni uno solo que haya tenido los arrestos suficientes como para decir que su nombre no podía figurar al pie de ese inicuo premio? Si querían darle un homenaje póstumo a Juan Pedro, podían haberle mandado una corona de flores o haberle encargado unas misas. Cualquier cosa menos esta burla, en Madrid, al toro de lidia.

En 1947, en sus ‘Charlas taurinas’ el gran D. Luis Fernández Salcedo, a quien ninguno de los precitados llega ni a la altura del betún de los zapatos, anota: "La crítica ha perdido totalmente su misión orientadora del público, la de contrariarle en sus gustos, que es la principal, aunque la menos grata, y ahora son muchos los aficionados que ya no leen las reseñas, lo cual hace treinta años era inconcebible, porque echan de menos ese tono serio de reprimenda paternal".

Ahora los críticos son fijos discontínuos, se deben a las empresas, a los toreros, al mundillo, a los taurinos, admirado Don Luis, y no a sus medios ni a sus despreciados lectores. Ahora los aficionados nos tenemos que buscar las habichuelas, porque de ninguno de esos podemos fiarnos. ¡Así les va!


Y lo de Escolar
Tartanero, el mejor toro de lidia de la temporada