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lunes, 20 de junio de 2011

La "indignació" de Rosell

Puerta del Sol, esta mañana
Rosell ha ido a indignarse con el Madrid cuando en Madrid
lo que sobra es indignados


Ignacio Ruiz Quintano

Abc

El barcelonismo no es una idea, sino un espíritu, y los espíritus viven al día, es decir, a la moda.

A Rosell la presidencia del Barcelona se la han dado para quemarla como una bengala al final de una función de fuegos artificiales: Wembley, con Pepe y Van Persie en plan brujas de Macbeth.

Pero Rosell parecía otra cosa.

No digo que era otra cosa más seria; digo que parecía… otra cosa.
Rosell parecía aquel catalán que Julio Camba conoció en la basílica de San Pedro: estaban bajo la cúpula, admirando su forma y sus dimensiones, cuando el catalán dijo:

Mire, mire. ¡Qué casualidad! Yo no sabía que aquí hablaban del Tibidabo

¿Del Tibidabo? –exclamó Camba–. Será algún cura español, de esos que andan por Roma.

No. No es ningún capellán. Está allí escrito, ¿sabe? Mire, mire

Y entonces, en el friso de la cúpula, vio Camba la dedicatoria latina del templo: “Tu est Petrus et super hanc petram aedificabo ecclesiam meam, et TIBI DABO claves regni caelorum…”

Wembley, en efecto, es la cúpula de San Pedro en fútbol, y la cuarta Copa de Europa, el techo del Barcelona. Mirando al techo, precisamente, Rosell ha tenido una visión, expresada en ese discurso de la “indignació”, tan de moda, que tiene al madridismo muerto de risa.

Si el Madrid vuelve a rebasar el límite deportivo, romperemos relaciones.

En el sinuoso lenguaje rosellesco, eso significa que el Madrid no puede volver a alinear a Pepe contra el Barcelona, bajo amenaza de ruptura de relaciones. Rosell no tiene nada contra Pepe, pero ocurre que, cuando Pepe juega, no juega Messi, pues la bizarría del portugués se impone a la humildad del argentino, que además es el ídolo de Stark.

Homo homini lupus! –dijo Hobbes.

Una loba en el armario tiene ganas de salir –dice Sakira.

Sakira, Hobbes, Punset, Castells, Quique Dans, y ahora, Rosell son la avanzadilla de la “Nova Indignació”, movimiento proveniente del españolísimo “Que te pego, leche”, pero que de ahí no pasa.

¿Quién teme al lobo de Rosell?

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LA VUVUZELA DE MARADONA

No me extraña que Domínguez, el jugador atlético que quería topar con Ronaldo por unos peloteos del portugués en la banda, no entienda nada: Maradona toca la vuvuzela para confirmar lo que Ujfalusi, que ahora se va al Galatasaray, ya había dicho hace un mes: que Agüero se queda en Madrid.
El sencillo Domínguez representa el sentir de los socios medios (los socios enteros son Cerezo y los Gil), pero hasta que Maradona no venga a entrenar al Atlético los socios medios y Domínguez seguirán sin entender nada.


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