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jueves, 31 de diciembre de 2009

JUEVES, 31 DE DICIEMBRE


EL CARTEL DE LA FERIA

Los dos personajes más reacios al marketing y al glamour del cornudo arte moderno que conozco son el pintor Bonifacio Alfonso y el torero Manuel Jesús El Cid. Todo lo que son en sus mundos -y son mucho-, lo son a pesar suyo. Ahora Luis Gordillo ha compuesto el cartel de la Feria de Sevilla 2010 con imágenes de El Cid, que le cautivó en una actuación en Antequera.

Dice Andrés Amorós que los buenos aficionados deben seguir la norma de Corrochano: fijarse en el toro y, según sus condiciones, ver si el torero le da una lidia adecuada.

Si nos fijamos en el toro, el torero con mayores credenciales del actual escalafón es El Cid.

-Mirad a ése -decían unas mujerucas de Verona, según cuenta Bocaccio-, mirad a ése -refiriéndose al Dante-, que va al Infierno y vuelve cuando quiere.

El Cid ha ido al Infierno en todas las grandes plazas de España y Francia, y de allá, con toda su trágica alegría creadora -cómo olvidar la alegría de su soledad circular entre los seis victorinos de Bilbao-, ha vuelto cuando ha querido.

-Nada puede hacerse sin soledad -decía Picasso-. Yo me he creado una soledad que nadie sospecha. Es difícil hoy estar solo, porque tenemos relojes. ¿Habéis visto un santo con reloj?

Pero los hestetas -ayer explicábamos aquí el hesteticismo- no conciben la hestética si no se les para el reloj.

El gran Cid ninguneado por los hestetas solemnes -para mí hesteta es igual que bobo- se merecía un homenaje así.

Ignacio Ruiz Quintano