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jueves, 17 de diciembre de 2009

JUEVES, 17 DE DICIEMBRE

"Vi tu foto en un burladero de la Plaza México en el otoño de 2007;
a tu lado Joaquín Sabina, al otro, Miguel Bosé. Toreaba José Tomás."

DE POCOS ES LO HERMOSO

Querido Joan Manuel: te he elegido a ti como destinatario de esta carta. Quiero pedirte que ayudes a los miles de catalanes que ven que una minoría quiere acabar con los toros en Barcelona. Y pienso en ti como un redentor de esta causa, porque te han detenido en fronteras y te has enfrentado a la dictadura de Franco, a la de los militares argentinos y a la de Pinochet con el arma de tus palabras, sencillas y tiernas. Esa es la que más temen los intolerantes. Etcétera.

[De una carta abierta de Carlos Abella, consejero taurino de Madrid, a Joan Manuel Serrat, tonadillero]


¡Virgen del Amor Hermoso! ¿Se puede ser más cursi?

Veamos: Serrat se enfrentó a la dictadura de Franco, que lo eligió como representante para el Festival de Eurovisión que el corrupto régimen español había comprado a las honradas democracias europeas, como hemos sabido ahora por Íñigo. Dado que Serrat se empeñara en cantar "La, la, la" en catalán ("La, la, la"), enviaron en su lugar a Massiel, que la cantó en español ("La, la, la"), y con el tongo, ganó. Desde luego, más sencillas y tiernas no podían ser las palabras: "La, la, la". No sorprende que el atildado autor de la carta, desde su oficina de funcionario en el Banco de España, se dejara llevar por aquella música callada. ¡Abella y Serrat! ¡Nietzsche y Wagner! ¡Wagner entiende los toros como un medio. Nietzsche, como un fin. De pocos es lo hermoso.

Ignacio Ruiz Quintano