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jueves, 17 de octubre de 2019

Puro teatro

 La corcha en el burro

 Corderos. Categoría de macacos


Francisco Javier Gómez Izquierdo

        ¿Por qué me parece a mí que este vandalismo en Cataluña no sorprende ni al menos informado de los españoles, que podría ser Estanislao, un tatarabuelo analfabeto de la Siberia extremeña al que sólo le preocupa la calidad anual de la corcha del algarrobo?

       No queda original el “esto se veía venir” de los charlapuñaos que se las dan de informadores y de los informados por semejante calaña incapaces de quitarse de droga tan perniciosa y a los que uno ve como figurantes imprescindibles de posiblemente la mayor farsa que se haya representado nunca en la Historia de España. Aquellos exquisitos preparativos en los libros de texto, aquellas familias avarientas que lo mismo gobernaban con un pringao que con su contrario, aquella ingenuidad egoísta de los penúltimos gobiernos engendraron un monstruo al que se ha alimentado con indisimulada perversidad. Y digo indisimulada porque los responsables de la criatura no han querido durante estos cuarenta años mirarla a la cara porque creían controlarla atiborrando sus pesebres.
     
Con varias quintas aleccionadas en el odio y la estupidez se consideró que todo estaba dispuesto para que varios actores principales muy bien pagados comenzaran la “ensoñación de independencia”, con unas alucinantes votaciones en las que valía votar diez veces para mayor gloria democrática y donde el destacado coro de quintos con sus abuelos interpretaron unos lloros e indignaciones que me llevaron a la película de “El Golpe” donde Robert Redford y Paul Newman en el garito de apuestas engañaban al que se creía capo de capos. La obligada detención y encarcelación de los no se sabe si sediciosos o rebeldes pretendía mantener el interés de una audiencia deudora, por lo general, y harta de tanta ridiculez, la de por ejemplo Talarrubias. Este tiempo como muerto era ideal para ir atizando desde las teles sobre todo un fuego que hornearía el asado que piensa devorar tanto soñador como al parecer vive en Cataluña.

     La sentencia, que no el desenlace ni el acto final, ha desparramado por las calles todo lo que los actores principales tenían programado para la ocasión. Las maneras de las estrellas son tan desafiantes como melindrosas, y sus intenciones, las del niño egoísta y malcriado que cada día nos muestran con sus gansadas. ¿Cómo y en qué condiciones vive Xavi, al que tanto admiro como futbolista, para luego salir con las cosas que dice? ¿Y Guardiola, al que pusieron de embajadora a la hermana no se sabe a cuánto el mes? Tíos, y tías, que no se me olvide, como estos son los participantes necesarios para ennoblecer un timo que se redondeará con el cumplimiento de la sentencia, pues no se nos ha de escapar que los condenados son los jefes de los funcionarios en la cárcel que están presos en un régimen, por lo que uno ha leído, de hotelera relajación. Al parecer el presidente Torra va a ese talego a pedir asesoramiento en sus decisiones. Como tenedor de las competencias penitenciarias, una de las próximas tendrá que ver con el tercer grado que permite todo el día libre, menos dormir en casa.
    
No dentro de mucho algún indiscreto preguntará por qué fulanito duerme en su casa y no en la cárcel. Para eso el libreto de la tragicomedia tiene respuesta legal: “...está de permiso. En tercer grado se pueden disfrutar hasta  48 días al año de permiso conforme al art. 47 de la LOGP”. ¿Y el que está condenado a seis meses por llamar tonta a su pareja, por qué no accede al tercer grado? "...¿ es que no sabes la alarma social que crean estos delitos machistas?"
    
Y se meten con uno, por decir que no vota.