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lunes, 7 de octubre de 2019

Historia de una portería

El mejor portero del Mundial
 a su paso por el Mejor Club del Mundo y de Zidane


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    En el Bernabéu la portería de los goles siempre fue la del fondo Sur, y por eso en los sorteos, cuando el capitán gana la moneda, elige ese destino, porque la portería de los goles es un destino, el Destino Manifiesto del Real Madrid. La historia de esa portería desde Casillas da para un serial de Netflix, la productora de los Obama, que podrían escribir el guion.

    –Yo no soy galáctico. Yo soy de Móstoles.
    
Se dice que los “bisas” de la época, Raúl y Hierro, “abanquillaron” a Casillas en beneficio de César, que era un portero solidario que en los ratos libres pintaba de balde las casas de las viejecitas, con lo cual Del Bosque lo puso de titular en la final de Glasgow, la de la volea de Zidane, quien ya dio señales de su baraka, porque ese día se torció un pie César, y Casillas, que lo sustituyó, encadenó media docena de milagros (¡ni García Remón en Odessa!) para salvar el partido, y con el partido, la volea de Zidane, que se hubiera quedado en el limbo (y más después de la de Bale en Kiev).
    
El caso es que Zidane proyectó su baraka (esa baraka que paraliza a sus víctimas) en Casillas, que fue de suplente con el Combinado Autonómico al Mundial de Corea, y una vez allí al titular, Cañizares, se le cayó la colonia en el pie (¡los pies de página de Casillas!) y dejó el puesto libre para el chico de Móstoles, bendecido por la Fortuna, a quien ya no discutió nadie hasta… Mourinho, que se encontró a Casillas de capitán Tan, con Ramos de Locomotoro y Pepe de Valentina.
    
Mourinho quería de capitán a un jugador de campo, es decir, un futbolista, pues un portero, como tiene dicho David Vidal, es especialista, no futbolista.
   
 –Casillas no es un futbolista. El balón de Oro hay que dárselo al que hace los goles.
    
David Vidal, un gallego genial que vivió su cuarto de hora Warhol en Logroño, fue quien recibió a Lopetegui, fichado por el Logroñés, con dos verónicas y la media de auténtica sensación: “No, Julen, no. Usted no viene del Real Madrid. Usted viene del Castilla y aquí le vamos a hacer importante”.
    
En el vestuario blanco Mourinho veía de capitán a Xabi Alonso, que se movía en el medio y tenía personalidad para intimidar al árbitro en los conflictos, porque Casillas era portero (portero que vivía colgado del larguero) y vivía lejos de las broncas. Pero Casillas se lo tomó como una degradación y montó un Dreyfus periodístico que todavía dura. Y vino Keylor, “My Keylor is rich”. Tan “rich” parecía el Keylor que el club decidió canjearlo por De Gea, la perla de los porteros, que aprendía inglés en el United, pero un fax en mal estado evitó en el último segundo la operación. Entonces Keylor se hizo con Ramos, Ramos se hizo con Zidane y pasó lo que hemos visto.
    
Mas Zidane, además de baraka, tenía un hijo portero, y portero del Madrid. Un día el Madrid tuvo la oportunidad de pescar al futuro mejor portero de España, Arrizabalaga, y lo pescó, pero Zidane sacó su bastón de mando barakero y Arrizabalaga huyó a Londres. Lugo huyó también Zidane, éste a sus cosas, que incluyen un Visitante Misterioso que le da las instrucciones importantes, y Keylor se quedó con Lopetegui, el hombre al que hizo importante David Vidal, y con Courtois, que salió del Chelsea, donde dejó su hueco a Arrizabalaga, para hacerse cargo (¡eso creía él!) de la portería del Madrid, convertida en la portería del 13 Rue del Percebe.
    
Contra Courtois hay dictada una fatwa periodística y ya nunca lo van a dejar trabajar en paz. Courtois está repudiado por el periodismo “indio” por “traidor”, pues no se puede dejar el Atleti por el Madrid: antes un camello pasa por el ojo de una aguja, antes un comunista deja el Partido, antes un musulmán reniega de la fe, antes un país sale de la Unión Europea… que una figura del Atleti ficha por el Madrid. Y Courtois está repudiado por el periodismo “vikingo” por moscardón: es la mosca en la sopa de las viudas de Keylor (¡pena mora de Ramos!), enviado a la portería del PSG a cambio del suplente de… Buffon, Areola, que ha caído de pie entre el piperío porque tiene modales de portero de zarzuela frente a la seriedad profesional de Courtois, un Iríbar con cara de De Gaulle. Primer error: en el Bernabéu gusta más el estilo Ablanedo (¡oh, el Gatu Ablanedu!) que el estilo Iríbar. Qué hubiera sido de Pelé si lo pilla Zidane con 17 años, se preguntaba Hughes el otro día. Lo habría mandado al Canillas. ¿Qué hubieran hecho los piperos con Lev Yashin? Abuchearlo como abuchean a Courtois, que tampoco está en las mejores manos (entrenador, capitán, etcétera) para superar la situación. Y seguramente no haya oído hablar del secreto de Curro Fetén para ser figura en España:
    
Para ser figura del toreo hay que mandar. Fulano no manda nada. Y si manda, aquí no llega.


Carabanchel, ayer

LA CUCHARA DE HAZARD

    Desaparecidos Kubo, Vinicius y Rodrygo merced a la gestión de egos que realiza Zidane, el Bernabéu se postra ante Hazard, la (primera) monería de Edén Hazard (guasones tuiteros lo bautizaron Adel Gazar), un gol al Granada, gol de cuchara (de cucharilla un poco Uri Geller) como los de Raúl, que combinaba el truco con el aguanís. Toda la inversión de Hazard nos ha dejado, de momento, una cuachara raulina, pero Zidane dice que él fue más torpe aún, tanto en Madrid como en Turín. A Madrid, desde luego, llegó de galáctico, y Del Bosque, otro gestor de egos que a quien quería de verdad era a Flavio Conceiçao, tardó un mundo en darle un puesto de trabajo al Divino Calvo. ¡Y James en el banquillo!