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jueves, 24 de octubre de 2019

El Relato

Saint-Just

Ignacio Ruiz Quintano
 Abc

    Ante el sobeo socialista de la huesa de Franco, la portavoz de la derecha “prêt-à-porter”, Álvarez de Toledo, ha declarado con solemnidad:

    –Me alegra que la izquierda española por fin haya decidido enterrar a Franco.
    
Y con Franco, el Gran Relato Oficial de la Transición que la portavoz nos venía contando, con lo cual el partido fundado por Fraga entra de lleno en la posmodernidad, que es el abandono de los grandes relatos (cristianismo, socialismo, liberalismo, fascismo), según sacamos en limpio del tabarrón que en los 80 nos diera el francés Lyotard.
    
Ya el jefe del partido, Casado, anticipó que él no pagaría ni un euro por la performance de Cuelgamuros, y en consecuencia, por el Gran Relato de la Transición. Yo tampoco, porque lo tengo por un relato ful de arriba abajo. Sánchez, en cambio, y con el pretexto jurídico de que el muerto “no separó los poderes” (¿en qué se queda el juez Marshall al lado del juez Requero?), se va a dejar sesenta mil euros del contribuyente en su vengancilla, no contra Franco, sino contra los comunistas.
    
Soy capaz de asumir la Historia de España –decía Felipe González en la mesa de póker del Consenso–. Franco está ahí. Nunca se me ocurriría tumbar una estatua suya. No podemos borrar la Historia. Siempre pensé que si alguien creyera que es un mérito tirar a Franco del caballo, tenía que haberlo hecho cuando estaba vivo.
    
Con toda la progredumbre “amorrada al piló” del Régimen, los únicos que en vida le metieron algún meneo a la estatua fueron los comunistas, que como revolucionarios tampoco son Saint-Just (“Es necesario que el respeto a los muertos sea un culto”, decía el Ángel de la Muerte a los cabestros de la Convención), y para salvar “l’onore” de “la Psoe” Sánchez envida sobre la mesa del antifranquismo con una bajeza únicamente a la altura de su historia.

    –Porque te digo, Eulogio amigo –escribe Prieto en su carta del 48 a Urréjola, y heme aquí parodiando al Quijote, que existen “hombres”, “hombracos” y “cacamutios”.