miércoles, 23 de octubre de 2019

El Rule



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    No sé a ustedes, para a mí ya no me cabe un “Estado de Derecho” más en las orejas.
    
En la Santa Transición el “Estado de Derecho” era la muletilla con que se reconocían entre ellos cuatro sacamuelas universitarios que daban clase con el libro de Elías Díaz, que decía:
    
No todo Estado es Estado de Derecho. Por supuesto es cierto que todo Estado crea y utiliza un Derecho. Y, sin embargo, decimos, no todo Estado es Estado de Derecho; la existencia de un orden jurídico, no autoriza a hablar sin más de Estado de Derecho. Designar como tal a todo Estado sólo lleva al confusionismo.
    
El confusionismo tuvo éxito y hoy “Estado de Derecho” lo usan los centristas como el barbero la manzana que te mete en la boca para afeitarte. Es un seto tras del cual hay un montón de peces gordos: Rousseau, Kant, Hegel, Kelsen… “Rechtstaat”! Lutero y su odio al Derecho. ¡Alemania! El Derecho al servicio del Estado. El Estado sobre el Derecho. La Seguridad sobre la Justicia. Un sistema que mata la política para dar paso a “la paz perpetua” kantiana: la expropiación de Rumasa por “utilidad pública” (el “Tó pal Pueblo” de Guerra), los “estigmas” de González o las “ensoñaciones” del Secesionismo. Un sistema, se ha dicho, en el cual la obediencia obligada ha de parecer voluntaria, y de ahí su encaje como un guante en una sociedad de servidumbre voluntaria como la europea.

    Europea, pero continental, porque lo inglés es el “Rule of Law” torticeramente traducido “Estado de Derecho” por la izquierda angloamericana, que por primera vez en la historia de la libertad política (esto sí es revolucionario) se niega a aceptar la derrota según las reglas democráticas (Brexit, Trump, despachado como “populismos” por la socialdemocracia).

    El “Rule of Law” es el juez Coke desmayado tras recordarle a Jacobo I en su cara que el Derecho está por encima del rey.
    
No es lo mismo el juez Coke que un juez en el Cock –resume un amigo guasón.
    
En el “Estado de Derecho”, el Estado hace la ley… y la ejecuta.