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lunes, 28 de octubre de 2019

El 10 de Noviembre, Betis-Sevilla




Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Me ha parecido entender, seguro que de modo equivocado, que para mayor gloria de la democracia en la misma semana se ha suspendido el Barça-Madrid y se ha inhumado a Franco. En el primer caso para no herirla y en el segundo para fortalecerla..., dicen. Conste que no estoy preparado para tanta complejidad democrática, pero cuando no la había y uno andaba en el bachiller lo de Franco y el Barça-Madrid también era socorrido tema de conversación por dirigir las autoridades federativas el sorteo de la Liga -cosa que ahora también se hace, pero con buenas intenciones- para que el clásico cayera el 1 de mayo. Y si no podía ser, pues El Cordobés en la tele. Y si subía la temperatura, pues los dos acontecimientos a la vez.
    
 Los jóvenes no saben de estas leyendas franquistas, pero esta mañana me he alegrado ante las poderosas alegaciones de un bético que nació después de morir Franco y que cree en el derecho de ser demócrata hasta cierto punto, pues si el presidente de la Liga, de la FEF o del Gobierno están autorizados tirando de ordeno y mando a suspender un partido no se sabe si por seguridad o por los votos, ¿por qué el recurrente ha de ser presidente de mesa electoral el día mas grande del año? ¿A quién se le ocurre poner los votos el día del Betis-Sevilla?

      El hombre viene a decir que es abonado del Real Betis desde hace 25 años, que renovó en agosto antes de que se supiera que iba a tocar votar el 10 de noviembre; que el encuentro de mayor relevancia, coste y significado es contra el rival con sede en la capital de Sevilla; que defiende la Carta Magna a ultranza y cumple con la misma pero “...coincidiendo ambas citas en el día debiendo prevalecer la asistencia de una sobre otra, Don Francisco (nombre del empedernido verdiblanco) no puede más que decantarse por el partido de  su equipo, el Betis, equipo al que ha antepuesto en circunstancias únicas y de trascendente importancia a lo largo de su vida, tales como la fecha en la que contrajo matrimonio o el nacimiento de su primera hija, al que no asistió por estar en un encuentro deportivo. Para el dicente apoyar a su equipo puede considerarse una religión de la que dimanan obligaciones tales como asistir a todos los encuentros deportivos que se celebren en Sevilla y a lo largo y ancho de toda la geografía española...”
     
Es tal el desasosiego del aficionado que presenta su  Renuncia con una base legal. Una instrucción 6/2011 de 28 de abril en su artículo 2.2 aptdo 5ª, que refiere como causa eximente la pertenencia a una confesión o comunidad religiosa en la que el ideario o el régimen de clausura resulten contrarios o incompatibles con la participación en una mesa electoral. Argumenta con mucho sentido que está seguro de que no podrá desarrollar la función que se le encomienda “... por el estado de nervios y ansiedad que le generaría no poder asistir al partido, lo que podría suponer un desarrollo anómalo en el ejercicio constitucional del derecho a voto de los censados en la mesa que ha correspondido presidir al dicente”.
     
      El caso puede parecer esperpéntico a mentalidades políticamente correctas e incluso ser hasta falsa la historia de Francisco Javier, abonado 3.498 del Betis que le ha costado 330 €  serlo esta temporada. Pudiera ser que algún gracioso quiera jugar con la inocencia de personas como un servidor, pero estoy con Francisco y su devoción. Le entiendo y admiro, como admiro a otro  tocayo, capaz de irse solo a Asturias a ver a su Córdoba ya descendido a 2ªB, contra el Oviedo. En solidaridad con Francisco, y si consigo entrada, voy a estar también en el Villamarín y  no voy a presentarme en la mesa de votar.