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lunes, 21 de octubre de 2019

El imperialismo de Ciudadanos



Gustavo Bueno

Hughes
Abc

Albert Rivera ha celebrado un mitin o reunión en la Plaza Sant Jaume. En plena vorágine cdr, que diría un clásico, una concentración allí. Esto ya forma parte de la marca Ciudadanos: el mitin en la plaza asediada. Esta Barcelona de hoy, Alsasua o Rentería.

El modelo preferido de mitin de Ciudadanos tiene esos rasgos: 1) plaza, 2) rodeado de nacionalistas hostiles, 3)Idea incómoda o asediada: la españolidad o, más bien, su “corazón partío” (corazón es el símbolo utilizado): catalano-español-europeo. En cierto modo, es algo que hicieron o se encontraron en el Orgullo, aunque se sale un poco del esquema.

El “corazon partío” de Ciudadanos recibe improperios y es asediado pero “recuperan la calle”, que “es de todos”. Les acusan de “provocadores”, de “montapollos”, pero ellos consiguen un efectivo instante en el que refuerzan su condición de partido incómodo al nacionalismo, nacido en su mismo territorio. Escenifican, representan su origen, su razón de ser.

Este tipo de mitin me parecía un poco lo de los cristianos en el circo romano, una efectista entrega al sacrificio, un cierto martirio. Esta impresión la saqué en Rentería, donde estuve cubriendo (excepcionalmente) su mitin. Gritos, insultos, “walk of shame”… Tremendo. Pero pensándolo hoy, esto de Ciudadanos me recuerda otra cosa. La nota clave es estar encontrarse siempre rodeado de gente fuera de sí. Me vino a la cabeza la definición del imperio romano que daba Bueno. “Estar rodeado de bárbaros”. Un espacio, el mediterráneo, romano de uno a otro confín, una forma cerrada rodeada de bárbaros. Eso era el Imperio. Los bárbaros serían los nacionalistas (o incluso los gays que protestan “radicalizados” y furiosos contra el “feminismo liberal” o el intruso “lgbti liberal”) y ¿qué sería lo “romano” de Ciudadanos, su romanidad, su imperio?

El “mediterráneo” de Ciudadanos sería la plaza. Siempre lo hacen en una plaza. Es la plaza-polis y representa el mito democrático, el ideal griego de democracia del que ellos serían los herederos en tanto “demoliberales”. El equivalente al mediterráneo sería la plaza-polis donde van los ciudadanos a hacer política y donde habla el filósofo (en este caso, Savater). Ese sería el lugar de Ciudadanos (yo creo que llegados a este punto queda mejor si digo locus, aunque no estoy muy seguro de lo que significa locus, pero sería el locus Ciudadano, el locus demoliberal).

Un locus rodeado de bárbaros y por tanto (genialidad del titánico Bueno) ¡un locus evocadoramente imperial! Lo imperial en Ciudadanos sería vago, un ramalazo, esa cosa no proclamada, sin gallardetes, más bien pasiva, pero que “buenísticamente” adivinamos en su puesta en escena, ¡el rasgo imperial muy calladito!

¿Y cuál es ese Imperio? El administrativo-burocrático de la Unión Europea, ¡la ciudadanía bruselense con su pax! (el corazón partío de Cs), el único imperio aunque benevolente y simpático y pacífico (si bien plasta) que se defiende en España hoy día, por mucho imperialismo “rocabarea” del que se hable constantemente o imperialismo pancatalán o eusquérico puedan preconizar algunos seres atormentados. Lo “imperial” de la UE además ya ha sido confesado por algún alto burócrata.

En los mítines de Ciudadanos hay una sofocada simbología imperialista (por lo bajini, no declarada) que (gracias a Bueno) hemos detectado. Una apelación “imperial” subliminal. Lo fundamental, por tanto, es estar siempre “rodeado de bárbaros”.