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miércoles, 30 de octubre de 2019

El hegemón


Eva Perón

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Los Fernández son tan amables que vuelven a pisar la alfombra en Argentina, para regocijo de nuestros antifranquistas sobrevenidos, que pasan por alto que Perón fue la primera muleta del franquismo.
    
¡Ladrón o no ladrón, queremos a Perón! –gritaban los descamisados en la segunda venida de Perón.
    
Según Pemán, que lo trató con él, Perón pensaba que los generales latinos vivían en el modelo alemán. Para ejercer una capitanía militar doblada en dictadura política, Perón proponía la escuela de Alejandro Magno, que tuvo por maestro a Aristóteles, resultando así un general a lo griego, con la bastante filosofía para “poderle” a su pueblo… y a sus colegas.
    
Fruto de un incurable complejo de inferioridad, el peronismo sería, según Rangel, el coletazo agónico de la ilusión argentina de tener su propio destino manifiesto en el Hemisferio Occidental. Desde luego, el peronismo fue la versión argentina del fascismo mussoliniano, hoy enriquecido con ese fascismo del pobre que es, para Cabrera, el comunismo y sus “castroenteritis”. En cuanto a los Aristóteles, hemos pasado de los López Rega de Perón (el astrólogo del general, autor de un libro de conversaciones con el arcángel Gabriel) a los Garzón de los Fernández.

    Se cumple un siglo de la bendición “urbi et orbi” de Mussolini (“nada fuera del Estado, nada contra el Estado, todo por el Estado”) y el hegemón mundial es hoy el estatalismo totalitario, mientras en España, “tierra de conejos”, la gazapina mediática discute quiénes son peores, los galgos nacionalistas o los podencos patriotas, que nada tienen que ver.

    No asusta Argentina. Asusta Anglosajonia, última resistencia antiestatalista, con una prensa americana que blanquea al “líder religioso” Al Bagdadi para que la realidad no le chafe el relato anti-trumpiano y con una izquierda inglesa que obstruye el mandato popular del Brexit con el apoyo de la UE, “sede de los pecados de todas las formas políticas”, sarcasmo de Marx contra el Sacro Imperio.