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miércoles, 23 de octubre de 2019

¿Por qué no se juega?


Exposición en la antigua Cárcel Modelo de Barcelona
Organizadores, coorganizadores y colaboradores
 

Francisco Javier Gómez Izquierdo

         No acabo, ni empiezo, a entender por qué el Barça-R. Madrid no se juega el sábado. Oigo y leo que por las votaciones, por la seguridad, por el ambiente... y me pregunto qué haría la Uefa si hoy por ejemplo el Barcelona tuviera la vuelta de los cuartos de Champions contra el mismo R. Madrid o el Atleti. ¿Suspendería la Uefa el partido? ¿Lo llevaría a la civilizada Noruega? ¿Obligaría a jugar a puerta cerrada? ¿Daría al equipo local por perdida la eliminatoria y lo sancionaría con dureza por falta de civismo y deportividad? No sé... pero estoy convencido de que el club no se iría de rositas como se va a ir en tan vergonzosa ocasión como la presente.
      
Si el fin de semana se jugó el Nástic de Tarragona contra la Nucía o el Español-Villarreal, por mucho que Cornellá como parece insinuar el defensa Piqué sea casi como “Madrit”, ¿por qué no se va a jugar el clásico? Las extrañas razones que se argumentan cree uno que carecen de fundamento, pues si por los votos, no veo dónde vienen puestas las facultades para que  el presidente pueda entrometerse ni en lo que se vota ni en los partidos de fútbol, y si por la seguridad, competencia de don Marlaska que además es juez, pues que se ocupe de coordinar las fuerzas a su mando en una ciudad que se puede visitar tranquilamente conforme a sus propias palabras, y si elementos cerriles tapan las calles para que no llegue el Real Madrid al campo, pues se les detiene si son pocos y si son muchos se carga contra ellos, como hacen las policía de toda Europa que saben cómo las gasta la Uefa. Quizás el presidente tendría que haber cambiado de Ministro de Interior por cómo piensa, manda y ejecuta don Marlaska, escrupuloso con los más débiles, o sea los presos, como gusta soltar  a los funcionarios de prisiones cuando le piden cobrar como sus colegas de Cataluña, pero si no lo ha hecho es porque aún le ve capacitado para resolver los problemas de orden público. ¿Por qué el ministro Marlaska no se acampana ante la alcaldesa Colau y el presidente Torra (da la sensación y así transmite el periodismo de que estos dos prendas no tienen nada que ver con el asunto) y les conmina a meter las borras y los borros en el redil o el partido se juega aunque sea sin espectadores y colando a los futbolistas con helicópteros como en otra también vergonzosa ocasión y también en Barcelona, esa ciudad sin ley ni autoridades?
     
Y si aún así no se puede jugar, pues partido perdido y sanción ejemplar. Como haría la Uefa, que en lo tocante a sanciones y fútbol es la máxima autoridad. No hay club ni pelotero que rechiste. Ni siquiera el Barça o Guardiola.