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viernes, 29 de junio de 2012

SR


SR el día de su llegada a Madrid

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Sergio Ramos quiso un día que el joyero grabara sus iniciales… en un diamante, con lo que su diamante hubiera pasado a la historia de la nueva pedrería como el collar de perlas que Ava Gardner regalara a su suegra (mamá Sinatra) pasó a la historia del nuevo periodismo en la crónica de Gay Talese sobre el resfriado de Sinatra.

    Luego, ante ante un portero de nombre Rui Patricio, tuvo Sergio Ramos el respeto de tirar un penalti a lo Panenka.

    El penalti a lo Panenka es al penalti común lo que el lenguado “à la Meunière” al lenguado a la plancha.

    –Para mí, lenguado “à la Meunière” –pide el cateto que quiere pasar por fino en el chiringuito.
    
Para Ramos, pues, un penalti a lo Panenka, que tampoco tiene mayor misterio, aunque el periodismo colocara a Pirlo en la cola del Balón de Oro por su penalti a lo Panenka contra Inglaterra.

    Sergio Ramos, que representa la reserva de la casta de Santa Coloma en el fútbol español, tuvo la distinción de tirarle un penalti a lo Panenka a Rui Patricio y también la de no pegarle una sola patada a Cristiano Ronaldo (el papel de villano se lo reservó Alonso). Su distinción se agradece en ese mundillo que nos llega a través de unos comentaristas que hablan como David Vidal, pero con la gracia de Del Bosque, inventor del “catenaccio” hacia dentro, cosa que en su día sólo se atrevió a hacer Cela y sentado en una palangana.

    ¿Es gay el penalti a lo Panenka?

    En su “Gay Men Don't Get Fat”, el genial Simon Doonan clasifica los platos en “straight” (simples y sin artificios) y “gays” (complejos y rebuscados). Tex-mex y sushi. Con la aclaración, eso sí, de que los platos más gays, según Doonan, están hechos por las personas más heterosexuales.