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viernes, 22 de junio de 2012

Portugal, la primera

Aquellos tiempos de Vaclav Havel...


Francisco Javier Gómez Izquierdo

En el fútbol en general, y en los partidos de selecciones en particular, el factor suerte tiene más importancia de lo que parece. Al equipo de nuestros vecinos portugueses le llovieron palos por la altanería de sus modos, por sus usos y hábitos inmodestos... y porque perdió contra Alemania. Disputó los otros dos encuentros con evidentes síntomas de angustia, mientras la selección rusa  hacía un favor no pedido, borrándose incomprensiblemente de la competición. En vez de sacar la chuleta sobre  Dzagoev y Arshavin, a Paulo Bento le han sobrado cuatro palabras para explicar el peligro de Jiracek y Pilar, abandonadas las dos promesas checas por el eterno lesionado Rosicky. A Rosicky se le había visto suelto en la Eurocopa, pero su sino es torcerse el tobillo o pincharse los músculos del muslo cuando más se le necesita. Así va pasando su carrera pagada generosamente por el Arsenal de Arséne Wegner. En la República Checa nunca falta Milan Baros. El Raúl checo. Es el eterno 9. El 9 que iba a hacer olvidar a aquél Koller morroskote y gigantón. ¡No va nada de  Nedved-Koller a Rosicky-Baros!  Coja la estrella, el míster se ha abandonado a la presumible inteligencia de Darida, futbolista tan sospechoso que ni siquiera iba a venir, en tareas constructivas que ha confirmado su impericia.  A Hubschman lo vimos dar patadas al hombre en Los Cármenes sin conocimiento y Plasil no pasaba de un correcto trotón en Osasuna. Con semejantes efectivos y con Cristiano echándose el equipo a las costillas no podía esperarse otra cosa que la victoria portuguesa. Portugal no es equipo de juego vistoso, pero hoy su defensa ha parecido firme y segura como anuncio de compresa, solo incomodada por una genialidad de Pilar, atado a la banda izquierda en una decisión de Bileck que no se alcanza a comprender. Meireles, con esa traza de “pirata del Caribe”, se ha agigantado espectacularmente, al mismo tiempo que  Moutinho empieza a sentirse a gusto en el campo. Cristiano ha sido el amo del partido. Ha estado a lo que hay que estar, y es empeño que agradece el equipo. Portugal está en sus botas.

     Como quiera que la Fortuna se ha empeñado esta semana en favorecer el fútbol portugués, también ha decidido llevarlo descansado a las semifinales y dispondrá de dos días más de recuperación que España -porque España ganará a Francia- para que Cristiano embride las ansias y Moutinho  afine la bota diestra.